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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Kuollut


Kuollut, alguien de estos lares occidentales con un extraño nombre, se preguntaba qué le hacía actuar así. Durante mucho tiempo, la razón más básica y principal en la que basaba su existencia, había sido como un axioma inquebrantable. Ese rollazo tremendo de por qué estamos aquí, de dónde venimos y a dónde vamos, lo simplificaba con un “para ser felices”. “Si ya lo decía Darwin”, repasa en su mente, reafirmándose a sí mismo tan simple verdad. “Porque las verdades más ciertas siempre son las más pequeñas y fáciles de explicar”. Estamos aquí para ser felices, venimos de ser felices, y vamos a ser felices. Y nada más.
En su mente observaba la actitud que suele tener la gente en diferentes situaciones, o la actitud que tomó el mismo, o la que tomaron sus conocidos, en otras tantas circunstancias. Y en todo caso la felicidad tenía algo que ver. O querían ser felices, o tenían miedo de dejar de serlo, o tenían miedo de no serlo nunca. 
Hasta que una vez, Kuollut tuvo la oportunidad de ver las cosas, digamos, un poco desde fuera, en perspectiva. Estaba sentado en un banco del parque cuando vio a una persona (desde la perspectiva del banco), y tal vez debido a la brillante sonrisa del viandante, o a sus alegres andares acompasados solamente con el latir del mundo que le rodeaba, pensó, que esa persona, era feliz. Aunque, para empezar, y aunque las apariencias dictaran todo lo contrario, esa persona no era feliz. No porque estuviera fingiendo, o porque estuviera drogado, si no porque las personas no podemos ser felices, no somos felices. Pero podemos estar felices.
Después de diez minutos de divagaciones mentales (la susodicha persona ya estaría en su casa con sus quehaceres), decidió dejar de lado esa aclaración lingüística, y empezó a preguntarse cosas. ¿De qué le sirve a esa persona estar feliz? Después de todo, un día dejaría de serlo, y las cosas no van a estar mejor para entonces. Las otras personas no van a apreciarla porque esté feliz. Nadie le recordará porque esté feliz. Y aun suponiendo el caso de que el motivo de su felicidad sea que ha hecho algo por lo que todos le recordaremos siempre. ¿Le sirve de algo? Dudaba Koullut de que una vida plena llena de satisfacciones fuera funcional o práctica para algo. También dudaba de su capacidad mental, y se hizo suponer que tal vez, no comprendía la felicidad. Que le faltaba algo de información.
¿En qué pensará esa persona que anda tan felizmente por el parque? ¿Qué preocupaciones tendrá? Muy probablemente, muy pocas preocupaciones. Y lo más seguro de todo es que esa persona no se está planteando la funcionalidad de la felicidad. Pensar en esas cosas no es típico de las personas felices. Las personas felices no piensan tanto en eso.
Por lo que, tal vez, la felicidad sirve para no pensar. No piensas cuando eres feliz. Cuando estás viendo una película, cuando estás leyendo un libro, cuando estás haciendo el amor, no piensas en preguntas que no tienen respuesta. No piensas, y ya está, corramos un tupido velo.
¿Por qué estamos aquí? Quiso saber Koullut.
Para no pensar en eso. 
Y yo que pensaba que era original... Puto Punset!!

jueves, 30 de diciembre de 2010

El árbol que cayó y nadie lo escuchó

Meditaba hace pocos días sobre la siguiente paradoja: “Si un árbol cae en medio del bosque, y no nadie lo ha escuchado, ¿Realmente hace ruido?”. Usando razones sencillas, tenía una respuesta sencilla: Sí, a pesar de que ningún ser humano lo escuchó, hizo ruido, las vibraciones acústicas se expandieron por el aire, y produjo cambios a su alrededor. Y no sólo hablando de humano, también de animales. Aun suponiendo que no hubiera ningún animal alrededor (suponiendo que fuera posible), el árbol hizo ruido, y transmitió sus vibraciones a las plantas cercanas. Incluso, si el árbol estuviera apartado en un planeta donde sólo viviera él, cayó, y sus vibraciones sobre la tierra podrían producir un terremoto. Después de todo, una mariposa que bate sus alas en una parte del mundo, puede producir un huracán en la otra parte. Parece ser que todo lo que sucede, sucede, porque deja una huella en su entorno.
Pero ¿Y si el árbol cayera y su sonido no afecta en absoluto a su entorno? De nuevo, usando  razones sencillas, tenía otra respuesta sencilla: Ya que es imposible que algo suceda sin dejar ningún rastro, No, el árbol No hizo ningún ruido al caer. Por el simple hecho de que es una contradicción que algo suceda (hizo ruido, vibró) sin dejar alguna huella (para que vibre se requiere de materia que se deforma). Así, todo lo que sucede deja su muesca en el éter del universo, como la piedra en el estanque.
Todo lo que sucede.
Así, todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, son pequeños impulsos que transmiten su energía a lo ancho y largo de todo lo demás. Eso hace pensar, que aquellas malas palabras que le dijimos a un ser querido van a dejar su huella en todo lo que nos rodea, ya que todo está dispuesto como una hilera de piezas de dominó, dispuestas a caer al más leve movimiento. Cada pensamiento es una piedra en el estanque, un big bang en el universo, con todos los rastros y pistas que dejamos detrás.
Deberíamos tener en cuenta, más a menudo, que cada pensamiento negativo tiene su eco en la inmensidad. Pues el árbol cayó, y si hizo algún ruido, todos lo escuchamos, de un modo u otro.

lunes, 8 de febrero de 2010

Open banana

Por si después de leer el título de este post alguien no lo tiene claro, sí, voy a hablar sobre cómo abrir un plátano. Es un tema que no se debate en el congreso de los diputados. Pero se debería. Hay gente que trata a los plátanos de una forma que debería estar prohibido.


Para que se deje de tratar a los pobres plátanos de esas formas tan despiadadas –ellos, que nos alimentan sin pedir nada a cambio- voy a escribir este post. Para que todo el mundo aprenda a pelar un plátano, que parece que seamos tontos, la leche. Además proporcionaré un poco más de cultura general sobre el asunto.

Primera forma de pelar un plátano, la FORMA BÁRBARA. Es la más extendida dentro de la población humana mundial. Se dobla por la parte de arriba (Por donde el plátano se engancha a la platanera), y se tiene la esperanza de que la corteza se rompa a la primera. Producto de ello, tenemos un destroce total o parcial de la fruta, que pasa de ser una pieza entera y sana, a una pieza entera y pasada por debajo de los neumáticos de un camión. ¿Qué no? Pues casi. Los beneficios de hacerlo así, son que no tienes que pensar mucho.

La segunda forma fue adoptada por algunos seres con la aparición del cuchillo. La FORMA SOFISTICADA. En principio es similar a la primera, pero en vez de doblar la parte de arriba directamente, así a saco, se usa un cuchillo para hacer un pequeño corte que permita con mucha mayor facilidad la apertura. Yo lo he usado bastante, y te aseguras la integridad del plátano. Inconveniente uno: El cuchillo se ensucia y tienes que lavarlo. Inconveniente dos: Ay!, no tengo cuchillo. Beneficios. La muerte es rápida y limpia.

Después de darse cuenta de que uno no tiene cuchillo, piensa “¿cómo hago para pelar un plátano sin destrozarlo?” Entonces es cuando te pones a ver los documentales de la 2 y ves a un mono. Un mono comiendo un plátano. Es entonces cuando surge la FORMA INTELIGENTE. Es decir, coges un plátano como lo haces siempre, y le das la vuelta. Aprietas dulcemente la parte de abajo (ahora queda arriba, porque le has dado la vuelta, ¿recuerdas?), que es un poco rígida, y se forman las aberturas necesarias para extender las distintas partes de la corteza hacia los lados. Que los monos hagan eso –que sí, que lo hacen realmente así- y que nosotros tengamos que hacerlo de la forma bárbara me parece muy fuerte.

Luego está la forma que sólo los musculosos y apresurados podemos emplear. La FORMA BRUUUUUTAL!!!. Se coge un plátano por la parte de arriba, y se estira hacia fuera. Sí, hacia afuera. Y sí, se puede. Curiosamente sale mucho mejor que de la forma bárbara. Pero cuesta un poquito.

Y para terminar, está la FORMA ECHADO A PERDER. Es apta para todos aquellos descerebrados que ni tienen fuerza, ni inteligencia. Esto es, a bocado sucio y lleno de babas. Morder y tragar, con piel incluida. Así, de forma colosal.

Saquen vuestras propias conclusiones. NO AL PLÁTANO APLASTADO!

Una apertura de FORMA BÁRBARA casi perfecta (obsérvese el pequeño golpe de la punta a la derecha, que se podría haber evitado)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Va de Friedrich Nietzsche.

Habla el martillo.

<¡Por qué tan duro! - dijo en otro tiempo el carbón de cocina al diamante; ¿no somos parientes cercanos?>-

¿Por qué tan blandos? Oh hermanos míos, así os pregunto yo a vosotros: ¿no sois vosotros - mis hermanos?

¿Por qué tan blandos, tan poco resistentes y tan dispuestos a ceder? ¿Por qué hay tanta negación, tanta renegación en vuestro corazón? ¿Y tan poco destino en vuestra mirada?

Y si no queréis ser destinos ni inexorables: ¿Cómo podríais - vencer conmigo?

Y si vuestra dureza no quiere levantar chispas y cortar y sajar: ¿cómo podríais algún día - crear conmigo?

Los creadores son duros, en efecto. Y bienaventuranza tiene que pareceros el imprimir vuestra mano sobre milenios como si fuesen cera, -

- bienaventuranza, escribir sobre la voluntad de milenios como sobre bronce, - más duros que el bronce, más nobles que el bronce. Sólo lo totalmente duro es lo más noble de todo.

Esta nueva tabla, oh hermanos míos, coloco yo sobre vosotros: ¡Haceos duros! -


Sobre el bien y del mal.


¡Qué enojoso es esto! ¡Siempre la misma historia! Una vez que hemos acabado de construir nuestra casa, nos damos cuenta de que al construirla hemos aprendido, sin sospecharlo, algo que habríamos debido de saber antes de comenzar. Eterno y odioso "demasiado tarde". ¡Melancolía de las cosas acabadas!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Tú dónde pones la X, delante o detrás?

1. Hacer algo por un sueño es subir una escalera, llegar hasta arriba y tocar la campana. Deshacer el sueño es volver a bajar la escalera.

2. Hacer algo por un sueño es llevar una campana en la mano, y hacerla sonar continuamente.



Para explicar esto, voy a poner como ejemplo al amor, ya que nunca se pasa de moda. Para los quisquillosos, diré que no hablo del amor al arte, ni a la amistad, ni a la familia. Hablo del amor de pareja, como cónyuge, como sexo, confianza y convivencia. Usaré a una figurada y completamente inventada persona que esté sola y sepa estar sola. Las que no saben no pueden diferenciar entre el amor y la necesidad, así que no me sirven para nada en este caso.

APUNTE MENTAL: Supone un suplicio estar solo al que no sabe estar solo como supone un suplicio obligar a hacer divisiones a quien no sabe usar la calculadora, pero ambas pueden aprender.

Continuemos. Señorito solitario quiere ser feliz y realiza una lista con sus deseos y necesidades. Entre ellas escribe: "Encontrar el amor". Elegí este deseo de la lista porque es el más común y del que solemos avergonzarnos más, ya que no es fácil admitir que estamos solos, ni siquiera a los amigos, porque si admitimos eso a un amigo a veces suena a "Me siento solo, tú a mi no me haces compañía". Con todo esto, queda claro, no busca sólo compañía, ni sólo sexo, quiere las dos cosas. Esto le plantea un problema de nivel 3 (ver anexo 1 al final de esta entrada). Es aquí cuando entran en juego las dos ideas que puse al principio (ya lo explicaré). Hay que tener en cuenta que lo que aquí está en juego es la felicidad. Hemos hecho una lista con acciones, porque queremos ser felices. La felicidad es lo único que importa.

Llegado este momento, es hora de plantear soluciones concretas. Como nuestro problema es de nivel 3, en realidad no hay soluciones concretas (una chafada). Pero sí podemos diseñar una nueva lista, una con las cosas que podríamos concretar. Ahí va:
1. Hacerse una cuenta en alguna página de contactos de internet.
2. Hablar con la chica maja del otro día (Este problema es de nivel 1, pero nos puede ayudar a solucionar el otro problema)
3. Hacer deporte. Es importante sentirse bien con uno mismo.
4. Leer en voz alta para recuperar la confianza al hablar.
5. Apuntarse a algún club o cursillo para conocer gente nueva.
6. Salir más a menudo los fines de semana.

Habrían muchas más, pero esto es sólo un ejemplo de lista de soluciones posibles. No se pueden hacer grandes cosas, en verdad, porque si se pudieran no sería un problema de nivel 3.
Decidimos emprender el punto 1. Rellenamos el formulario, mandamos algunos mensajes a personas interesantes, y esperamos. Una semana después, ya estamos aborrecidos de la puta página de contactos y nos entristecemos. Aun así lo seguimos intentando, sabiendo que esto no nos resulta una tarea agradable. Aquí pues, la hemos cagado. Nos hemos olvidado de lo que queríamos conseguir... ¿Tener pareja? No,... Ser felices. También podría ser que encontráramos una pareja adecuada, pero esas cosas no suceden en este blog.

Queríamos subir la escalera para tocar la campana (opción 1 del principio) y nos hemos quedado a medias. Como no hemos tocado la campana, bajamos la cabeza y la escalera.
Ahora es el momento de volver a la lista de soluciones. Me decanto por la solución 3, hacer deporte. Si me apunto al club de tenis además emprendo la solución 5. Voy a entrenar dos veces a la semana, hago mis toques, me ducho, me miro al espejo y noto como cada día estoy mejor formado. Descubro una cosa maravillosa. No supone ningún esfuerzo psicológico para mi hacer deporte, es algo que me gusta y lo estoy disfrutando, al mismo tiempo que sigo abriendo puertas para un problema que es de nivel 3. Lo que estoy haciendo es algo muy importante. He optado por la solución 2 del principio, es decir, llevo una campana en la mano y la estoy tocando.

¿Qué ha pasado? Tenía una solución 1, que no funcionó, y la rechacé. Para mi fue fácil rechazarla, pero hay muchos cabezotas que se empecinan en hacer cosas que no les hacen felices. La correcta forma de pensar no es subir arriba para tocar la campana, es llevarla encima. Es buscar una solución cuyo desarrollo nos haga, por lo menos, sentirnos un poco mejor. Es poner la equis delante XD, y no detrás DX.
...
Es disfrutar con el camino.
...
Toda esta historia compleja para explicar algo tan sencillo. Y es que las cosas son sencillas, pero el proceso de asimilación de nuestro cerebro, es complejo.




ANEXO 1. CLASIFICACIÓN DE LOS PROBLEMAS EN FUNCIÓN DE LO DIFÍCIL QUE SEA ENCONTRAR UNA POSIBLE SOLUCIÓN.

1. PROBLEMAS SIN PROBLEMA: Aquí incluyo a los que en verdad no son un problema, ya que su solución es lineal (es decir, sigue una serie de pasos sin capacidad para ramificarse) y sencilla de realizar. Es decir, si tienes hambre, comes (en realidad, esta es una no solución, pero de esto no hablaré aquí). También incluyo aquí a los exámenes. Si suspendes un examen, lo intentas en la siguiente convocatoria. Y también dado el caso de que te guste una persona y tengas que decirle algo. Se lo dices y ya está.

2. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN RAMIFICADA: Estos son los que la solución puede llevar a un inconveniente, es decir, a otro problema, y en los que hace falta tomar una decisión. Un ejemplo sería la operación de pecho. No te sientes bien con el tuyo, necesitas que te lo agranden. Posibles problemas: que te sientas avergonzada de cara a los demás, o que no tengas dinero. También incluyo el hecho de que no apruebes nunca los exámenes y tengas que dejarte la carrera. También si tienes cáncer, la solución es la quimioterapia.

3. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN IMPRECISA: Estos son verdaderos problemas, cuando no hay una solución definida. Por ejemplo, cuando te sientes solo y necesitas a alguien, necesitas enamorarte. No hay una persona, no hay un camino. También cuando no sabes qué es lo que quieres. También cuando tu enfermedad es desconocida. También si piensas en suicidarte.

4. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN EN LA ESPERANZA: Por ser tan grave, el problema consiste en sobrellevarlo y no en solucionarlo directamente, al menos en un principio. Por ejemplo, estar enamorado de alguien que no está enamorado de nosotros. Se podría solucionar directamente, con esperanza y mucha fuerza de voluntad. También querer liarse con un personaje famoso. También viajar a la luna. También tener una enfermedad para la que no se conoce la cura.

5. PROBLEMAS SIN POSIBLE SOLUCIÓN DIRECTA: La única solución es buscar alternativas y superarlo. Ejemplo, la muerte de una persona querida. El portátil se ha caído al suelo de un quinto piso y se ha hecho pedazos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Nosotros.

No podemos decir que no seamos increíbles, ingeniosos e inteligentes, nosotros, que surcamos los oceanos y los cielos, que hablamos a distancia, que tostamos el pan, que construimos cosas tan maravillosas. No podemos decir que no seamos bellos, admirables y fantasiosos, nosotros, que creamos cosas donde antes no había nada, que escribimos sentimientos en la roca, en el papel y en el aire, que superamos los obstáculos aunque sintamos dolor, que no nos rendimos. No podemos decir que no seamos buenos, simpáticos y comprensivos, nosotros, que creamos sociedades, que sentimos por los demás, que lloramos por los demás, que ayudamos a los demás sin pedir nada a cambio. No podemos decir que no somos hermosos.



Tampoco podemos decir que no seamos desconfiados e irespetuosos, nosotros, que necesitamos un gobierno, que creamos cárceles, que hemos torturado, que nos hemos reído de los demás. No podemos decir que no somos ignorantes ni orgullosos, nosotros, que nos equivocamos miles de veces, que no admitimos nuestros errores, que llevamos con nosotros nuestros fallos. No podemos decir que no seamos crueles y egoistas, nosotros, que matamos por falsas creencias, que nos hacemos daño por dinero, que hacemos guerras y asesinamos a inocentes. No podemos decir que no somos horribles.



No podemos decir que no somos vida.

martes, 10 de noviembre de 2009

Simpatía por el FUERTE

Ya no hay lugar para las lágrimas tristes. Ya no sirven las excusas de quien pasa por un mar turbio de niebla oscura que nunca llegó a su destino alegando que la niebla era demasiado densa. Ya no hay momentos para atraer al pasado a que alimente las hogueras de nuestras pasiones aun calientes, pues ellas deben ser apaciguadas con el frío y la dureza de una fuerza que se oculta en todos nosotros, sin excepción. Ya no hay escondites para los débiles, donde tratan de meter la cabeza en un mundo paralelo que huye de su propia verdad. Ya no hay lugar para ocultar los miedos ni las debilidades, que estas, siempre consiguen aflorar para aparecer delante de un público ansioso de sangre y miseria. Débil, tus miedos son sangre y miseria.

No hay sitio aquí para los niños ricos que nacieron con la vida hecha, no hay sitio aquí para los superhéroes. Fuerte no es quien llega al final donde poder descansar. Fuerte es el que siempre seguirá en pie.

Deseo la muerte para Farson, si es lo que quiere. Deseo el dolor para los quejicas, si es lo que necesitan para no seguir luchando. Deseo el desamor para los desenamorados, si no tienen valor para seguir adelante. Deseo fracasos para los fracasados, si ya perdieron la esperanza de lograrlo.

Deseo sangre y miseria para todos aquellos perdidos en la niebla, porque ellos no se merecen compasión. Los débiles no merecen compasión. Se merecen la miseria donde ellos se regocijan, donde ellos se esconden, donde ellos se mienten, donde ellos lo destruyen todo y crean excusas.

No hay sitio aquí para los lloricas.

Simpatía por el cojo que corrió un maratón. Simpatía por la minusválida que fue madre. Simpatía por el retrasado que estudió. Simpatía por el pequeño que creció en espíritu. Simpatía por el calvo que se abrillanta el cráneo para demostrar a todos que está orgulloso. Simpatía para el desenamorado que olvidó, sin dudar ni un instante en que lo conseguiría. Simpatía por los guerreros.

SIMPATÍA POR EL FUERTE.

lunes, 15 de junio de 2009

Déjalos guiar sus pasos...

Me resulta sencillo imaginar a un niño con la frente y la nariz sangrantes. Los codos pelados y las rodillas medio destrozadas. Un niño es un niño, no un adulto, y aun no sabe cómo bajar unas simples escaleras. Su primer paso al abismo puede no coincidir con el siguiente escalón, el escalón que está justo abajo. Puede coincidir con el aire y nada más. Seguramente perdería el equilibrio, y las posibilidades de caer rodando las escaleras son al mismo tiempo estremecedoras e inevitables. Pondría la mano en el fuego a que se rompe la cabeza y media docena de costilla (ah, sí, no lo he dicho, la escalera es muy alta). Yo le cogería de la mano y le levantaría. Le diría "no te preocupes pequeño, que no pasa nada". El niño seguramente me miraría y pensaría que lo que le he dicho le sirve lo mismo que coger un bate y acabar con el resto de costillas que le quedan. "¿No ves que se me sale la materia gris entre las grietas de mi cráneo?" Me diría el inocente. "Haz el favor de llevarme a un hospital y que intenten curarme." Claro, el niño no lo diría con esas palabras. Se pondría a llorar (si es que, por algún tipo de milagro, siguiera vivo y consciente) y a gimotear por que le duele, ay, por que le duele mucho, ay, ay. Pero para el caso es lo mismo. "Venga, te llevo al hospital, de la manita".

Él no lo sabe, aun no. Pero acaba de aprender una lección importante en su vida. La lección es, que como intentó bajar antes las escaleras, no es una opción que le guste. Así no. De otra forma tal vez, pero así no. Tardará mucho en darse cuenta de eso. Le hará falta unos meses para curarse, y otros meses para serenarse y dejar de tener miedo. Entonces un día, durante su meditación antes de dormir, o al despertarse, o mientras ve una película o hace como que escucha a su madre decir que tiene que tender la ropa, tendrá una revelación y se dará cuenta. "Ah! Claro! Había que poner el pie en el escalón y mantener el equilibrio. Qué fácil que era, y que leñazo me di por no saber eso". Seguro de sí mismo iría a la misma escalera y la bajaría. Al principio lento y torpe, después (años después) con total seguridad... Pasaría el tiempo, un siglo o dos, y olvidaría que una vez se le partió la cabeza bajando una escalera. Bajar una escalera es algo tan obvio ahora.

El niño ha crecido un poco ahora, tiene unos cincuenta años, pero por supuesto, sigue siendo un niño. Ha decidido muchas cosas que antes no había ni siquiera imaginado. Decidió que lo más adecuado para no tener que alimentar a su perro era matarlo. Decidió que lo más adecuado para encontrar la verdad era no buscarla, que para ser feliz en pareja era no tenerla, que para bajar deprisa un edificio era poner un tobogán, que las niñas abortaran a las 2 horas de vida, que nadie pagara impuestos, que los críos no debían ir a clase en chandal ni con falda, si no con grilletes en los tobillos y en las muñecas. Decidió cosas una y otra vez, cosas que en ese momento le parecían una idea genial y que con ellas solucionaría todos y cada uno de los problemas.

Cuando llegó a los cincuenta y dos años se dió cuenta de que si mataba a su perro ya no lo tendría. Muy similar ocurrió con numerosas decisiones que había tomado a los cincuenta años. Todas y cada una de ellas era un error. Aprendió mucho a los 52 años. No sabía como solucionar ninguno de sus problemas, pero sí sabía algo. Que así no.

Como ya se ve, es un niño con una libertad completa y absoluta. Nadie le reclama nada, nadie le corrige sus pasos.

Cuando vi que quería matar a su perro a mi no me pareció buena idea. Pretendía explicarle que si lo mataba ya no lo tendría. Sí, podría habérselo dicho. Y él tal vez podría haberme escuchado y haberse apuntado en su libreta de apuntes "no matar al perro". Puf! Eso es demasiada teoría. La teoría y la filosofía es aburrida. Es mejor que lo sienta en la carne, que lo sienta en todo su corazón. Esas lecciones nunca se olvidan.

Este niño murió sin conseguir ser adulto a los noventa años. No tenía ni idea de cómo había que hacer las cosas. Pero eso sí, podría escribir tomos y tomos hablando de cómo no se hacían.

Tomos y tomos que su hijo tuvo que estudiarse. Su hijo, que vivió hasta los noventa y un años, cometió más del 98% de los errores que se supone que ya se había estudiado.

Cientas de generaciones después, los niños siguen siendo traviesos, los niños siguen muriendo por enfermedad, los niños siguen creyendo en las hadas... Suerte para aquellos pequeños que osan llamarse "los primeros de la clase". Que aunque siguen siendo traviesos, siguen muriendo por enfermedad y siguen creyendo en las hadas, ya saben al menos, qué es lo que quieren. Ser felices.

Todo a su tiempo, mis niños.

domingo, 19 de abril de 2009

No lo leas, es aburrido.

Entre leyendas y filosofía hoy me he dispuesto a añadir mi inútil/útil grano de arena a esa enorme montaña que es el poder de la mente. Sin experiencia ni pruebas y con una única razón de ser: Estamos aquí para ser felices.
La curiosidad mató al gato, y al hombre, pues este trató de averiguar la causa de la muerte del gato. Ese valiente felino se quiso asomar al final de la pendiente del tejado y calló colérico ante la vista de un ratón, rechoncho y jugoso como pocos. Su cráneo se esclafó como un jarrón contra el suelo y los nietos de los nietos del ratón siguen procreando en la estepa urbana. Diez generaciones de hombres, docenas de científicos, filósofos, asesinatos y dos guerras después, el ser humano acabó deduciendo, partiendo de las supuestas 7 vidas del gato, la potencia de la gravedad, y los tipos de fractura en el cráneo, que el ángulo teórico formado por la caída hasta el suelo es imposible, es decir, no existe. Algún elemento tuvo que modificar su trayectoria, y se creó la idea popular, ya después de las guerras, de que fue una entidad desconocida llamada Dios. Mataron al que dijo que fue un ovni, también al que dijo que fue uno de los balcones del edificio, e incluso encarcelaron al que dijo que no había respuesta posible para nosotros. Torturaron al que pensó que el gato fue asesinado, y al que pensó que el gato sufrió una modificación genética a causa de su alimentación. Cualquiera de esas explicaciones pudo haber sido la primera. Y aunque parezca que la muerte de un felino no es importante, ¿Qué tiene tanta importancia como para crear tal alboroto?
Así pues, la imaginación del ser humano es muy poderosa cuando se trata de dar respuestas a nuestras preguntas.
He aquí una o dos respuestas más. Porque en la variedad está el gusto y porque queremos ser felices.
Todo se basa en las variables. Un número determinado de variables hacen que una piedra siga su trayectoria. El destino de la piedra está escrito en las variables, en todas ellas. Cuando a alguien le preguntas si va a realizar una acción, su elección final estará compuesta por muchísimas variables, como los gustos, el estado moral en que se encuentre, el tiempo, etc. Y esas variables además estarán destinadas por otras. El gusto, por la educación y las costumbres, el estado moral, por las amistades o la salud, el tiempo, ¿por qué no? Por el batir de alas de una mariposa en la otra parte del mundo. La lectura de las variables está limitada para nosotros y nuestros días se basan en su búsqueda, cada vez más elaborada. Una inteligencia infinita, que sea capaz de conocer la infinitud de las variables y calcularlas, sería capaz de conocer hacia adelante y hacia atrás absolutamente todo. Inteligencia infinita, pues así pienso que son las variables, infinitas. Todo es infinitamente pequeño e infinitamente grande.
Supongo que un robot con un sistema informático muy complejo (con muchas variables) será inteligente, tal vez, en el momento en que sea capaz de crear nuevas variables.
Después del big bang (El big bang, por poner el principio en algo) las variables comenzaron desde una, hasta infinitas en un espacio de tiempo infinitamente pequeño. Las partículas se unieron en elementos cada vez más elaborados. Llegó un punto en que una de esas uniones fueron tan complejas que apareció la inteligencia, es decir, nosotros. Después, no se me hace difícil imaginar (imaginar) que una inteligencia muy desarrollada sea capaz de modificar las variables que modifican las variables de la inteligencia misma, del mismo modo que un robot crea nuevas líneas en su programa cuando ya es inteligente. Una inteligencia muy desarrollada, digo, puede romper las pautas de su propio destino.
Ese nivel de complejidad que modifica el destino, y que voy a llamar conciencia (porque hay que llamarlo de alguna forma, esa es la costumbre y la cadena a la que estoy atado) pudo haber estado en el momento del Big Bang, si es el caso de que no nos salimos del mundo material. Pudo haber estado, o no, ¿quién sabe? Me lo estoy imaginando todo, tal vez ni siquiera haya variables. Pero si estuvo entonces aquella conciencia tuvo que ser la creadora y eso es lo que siempre hemos llamado dios. Y lo que me apetece decir ahora es que a lo largo de la historia siempre hemos llamado dios a las cosas que no hemos conseguido explicar. A veces, con imaginación y ciencia hemos conseguido responder a cosas. Nuestro modo actual de ser es que aquello que no se sabe puede ser descubierto y hasta que no hayamos descubierto todo no vamos a parar jamás. Como ese jamás suena demasiado duro para nosotros, entonces decidimos que tenemos que vivir el camino del conocimiento hasta “jamás”. La felicidad está en el camino porque aun no hay forma de ver el final.
Estamos aquí para ser felices en el camino. ¿Y qué ocurre cuando no somos felices? No ser feliz, entonces, es como no estar haciendo lo que debes hacer porque tienes que ser feliz que para eso estás aquí. Entonces te pones a pensar en cómo haces para ser feliz hasta que lo consigues y entonces entras en un tiovivo de ser feliz y de tratar de ser feliz. Al final es lo mismo, pues estamos aquí para ser felices en el camino del conocimiento y la búsqueda de la felicidad. Es como que admitimos lo que aun no sabemos cambiar, es decir, el camino está ahí y no sabemos salir de él. ¡Enséñame a liberarme del camino! (Leer en voz de grito enfermo y con cara de loco desesperado)

sábado, 17 de enero de 2009

La otra habitación.

¿Veo mi vista? No puedo ver mi vista porque por la vista veo, pero al mismo tiempo la estoy viendo porque es lo que me permite ver. Creo en la vista, porque veo cosas, si no, no creería en ella. Y creo en los sentimientos porque siento cosas. Sé, por eso, que existen. Y me estoy preguntado ahora mismo una cosa. ¿Creen los ciegos en la vista? Sí, sí creen, porque ven, todo negro, pero algo ven. Y si te quitan los ojos, ¿qué ves? ¿Lo ves todo negro como si los tuvieras cerrados o tu cerebro interpretaría eso de otra forma? Si en nuestro cerebro no existiera la percepción de la vista, ¿Sabríamos que existe? ¿Es posible que en nuestro cerebro falte la materia de percepción suficiente para interpretar otros sentidos? ¿Hay más sentidos a parte de los cinco? Estoy pensando otra cosa… Supongo que nace un bebé sin ojos. No, mejor. Nace una sociedad sin ojos. ¿Podrían saber que es posible ver? ¿Sentirían que les falta algo? Que yo piense con la razón que el amor de una madre es algo exclusivamente biológico, pero que yo sienta que hay algo más. ¿Puede tener algo que ver con esto que hablo de los sentidos?

A: Algo me dice en mi interior que hay mucho mundo más allá de lo que nos dicen nuestros sentidos. Esto no es algo muy difícil de imaginar, o de deducir, es más bien algo que se siente, y como sentimiento, se convierte en experiencia. Así pues, parto de la certeza de que aparte de nuestros cinco sentidos, nuestro estómago, nuestros genitales y nuestra vejiga, hay algo más, algo quizá incluso mucho más importante que todo eso.

Soy el futuro que se esconde detrás de cada puerta. Soy la fuerza que asciende la empinada rampa del conocimiento. Soy la certeza de que cuando hayamos llegado lo suficientemente lejos encontraremos las respuestas a todas las preguntas de hoy. Y seguro que encontraremos otras preguntas, muchas más, pero habremos encontrado sentido a nuestras vidas, un sentido importante de verdad. Descubriremos el porqué del amor y del miedo, del placer y del dolor. Tendremos por fin, la certeza de la existencia o no existencia de Dios/Conciencia/Principio. Soy el saber que te dará todas tus respuestas.

B: Soy el loco que corretea por este mundo siguiendo las palpitaciones de su “órgano”. Soy el tipo duro que ha afrontado la más cruda realidad. Soy la fuerza que está por encima de la esperanza y la fantasía. Porque yo no sueño con otra vida, yo vivo esta. ¿Qué es lo que te ha pasado? La infelicidad de la incertidumbre es algo demasiado doloroso para las personas. Demasiado molesto y complicado. ¿Qué hace el bárbaro humano con su bruto cerebro para conservar tu entereza y su lógica? Luchar para crear su entorno, pues el poder del ser humano no sólo consiste en la destrucción, si no en la más grande creación: La creación de la esperanza y la fantasía. No le hace falta al ser humano un Dios verdadero. ¿Para qué iba a quererlo, si ya tiene su poderosa mente que le proporciona el Dios más perfecto de todos? ¿Para qué, si tan fuerte es su capacidad de observación que lo convierte en real para sí mismo? Es el poder de levantarse a sí misma, de engañarse a sí misma, de bloquear con un muro la más atroz realidad. Soy el ser natural y vital que se oculta en tu interior.

A: ¿Qué ocurriría si te estás equivocando? ¿Y si existe realmente esa otra posibilidad de encontrarte a ti mismo en un mundo diferente de este? No eres capaz de vivir, ni de seguir adelante, negando tus sentimientos hacia eso que es más grande que tú. No puedes crearte tu propio muro, y lo sabes.

B: Si existe otra posibilidad no lo sabré nunca, porque no busco en el interior de mi mente, si no en lo que mi mente es capaz de hacer conmigo. Pero pensar que puede ser de otra forma… El arrepentimiento sería seguramente infinito, una presión de mi garganta que seguramente acabaría por no dejarme respirar y me asfixiaría. Sería una vida vivida, sí, pero sin el sentido que me ofrece la otra opción, la búsqueda.

A: ¿Pero es que no lo estás viendo? Tu propio presente y tu propia lujuria se satisfacen en parte en la búsqueda del campo, donde todo está creado. Tu propia naturaleza animal te empuja a la creación de una fuerza en tu mente. Tú mismo te creas el camino que pretende responder a tus dudas, tus problemas.

B: Pero tú no crees por tu mente, y lo sabes, tú crees por tus ojos. Nunca te quedarás contento con ningún descubrimiento que haga tu mente, porque si no puedes experimentarlo, si no puedes SENTIRLO, te quedarás incompleto y lo sabes, lo sabes muy bien. Mucha gente lo ha intentado antes que tú, gente más lista, más trabajadora, con más espíritu, y TODOS sin excepción han caído en el intento, todos han fracasado. La única espiritualidad del ser humano es su fantasía. Cansados de buscar y no encontrar han concedido a la fantasía el rango de REAL. Algo imposible de soportar por casi nadie. Se NIEGAN a creer lo que hay delante de sus ojos porque son débiles. Tú has visto caer la amistad, tú has visto caer al amor y la confianza, lo has visto, lo has sentido, lo tienes en ti mismo y también lo ves todos los días en los demás. Es real, delante de tus ojos ¿Por qué lo niegas? ¿Por qué no lo admites? No hay ningún más allá, ningún Dios, ninguna fuerza superior a la tuya. Lo estás viendo. Empuja hacia delante y disfruta de tu masa y de tus tres dimensiones porque no hay más sentidos de los que puedes sentir, porque todo eso, sólo es producto de tu fantasía.

A: Dejas a un lado tus sentimientos de luz y la voz que te dice que mires al infinito. Porque es allí donde está el final. No calmas tu sed de saber. Has afrontado la muerte como si se tratara de una nimiedad que estuviera lejos de ti. Cuando lo que de verdad estás haciendo es darle a la muerte todo el poder y todas la razones de tu actitud y tus acciones. Vives tu vida por culpa de su pérdida y no por la posesión de ella misma. Gastas tu aire porque sabes que vas a perderlo. Olvidas que todos aquellos que buscaron sí encontraron su realidad, su verdad. La encontraron y la hicieron suya, y la prestaron a todos los demás para quien le interesara. Y el amor cae, pero también renace y tú no sabes dónde ni porqué. ¿Puedes ser sin saberlo?

La puerta de la otra habitación está para que la abras, o la uses. Tú decides.

sábado, 3 de enero de 2009

Mi propio estado mental en enero de 2009.

Lo que he escrito son cosas que pienso. No son verdad. Podría decirse, eso sí, que es la conclusión de mi experiencia. Es la orilla de un río, que seguramente más abajo será distinto (de otra forma), y además seguramente cambiará con el paso del tiempo su curso, su caudal y su fauna. Es una parte de mi caos. Una pieza del puzle.
Si vas entrar en mi cabeza con intención de criticar, perfecto. Pero si vas a seguir leyendo poniendo por delante tu verdad, puedes empezar a hacer cosas más interesantes. No me interesa tu arrogancia.


Hoy te tratado de observarme a través de unos ojos fríos, razonables y calculadores, como se observa un proyecto dibujado sobre un papel que ha de construirse en hormigón y acero. Porque un observador frío no siente, no tiene emociones, y su razonamiento se basa en lo que considera verdad y en lo práctico, sin la interferencia que producen los sentimientos y la propia naturaleza.

He encontrado a una persona, que como todas las demás, quiere ser feliz. Porque no he encontrado otros motivos a los que puede aspirar el ser humano, más que a ser feliz, al menos con mi experiencia. Y la felicidad es una emoción.

Estoy (y estamos) formado por emociones/sensaciones/sentimientos. De ahí parte todo lo demás. Es decir, si queremos ser felices (o que lo sean los demás), todo lo que hacemos, y todo por lo que luchamos, lo hacemos por una emoción. Nuestras acciones/hechos sean externos a nosotros o internos (porque no todo lo que pasa a nuestro alrededor está bajo nuestro control, o al menos eso pienso, con mi experiencia) tienen un motivo de existencia, y es afectar a nuestras emociones. Porque la emoción es una boca que se lo come todo, aunque no le guste. Esas acciones se producen con el mando de nuestra razón y nuestra opinión de nosotros mismos. La imaginación y el arte forman parte de nuestras acciones (porque tocar el piano es una acción que afecta a nuestros sentimientos). Primero vino la emoción, luego la razón, y por último la acción.

Pero actuar según la emoción es comer según el hambre. Uno tiene hambre y debe comer, pero primero piensa qué tiene que comer. Pienso que observar forma parte de la razón, y no observar es actuar sin ella, es decir, dejando al mando a los sentimientos.

Hoy he tratado de observarme (a mí y a todos vosotros), en definitiva, a través de la razón. Y he imaginado/opinado que la razón no es suficiente. Porque para entender y comprender a una persona no es suficiente con observarla y utilizar la razón. Para entender a una persona tienes que entender sus emociones. Tienes que SENTIR sus emociones. Y para conseguir eso no es suficiente con “ponerte en su lugar”, porque mil personas en la misma situación se sentirán de mil formas distintas. Pero una persona, en una situación, con sus emociones, seguramente será única, porque las emociones son distintas en cada persona. Para comprender a una persona, tienes que ser esa persona. Todo lo demás son aproximaciones y estadísticas.

Por eso, observar sin emoción no me acerca a la verdad. Me sirve para ordenar/clasificar ciertos aspectos de mi persona, pero lo que de verdad importa quedará flotando en el aire como un fantasma. Pero antes he dicho que la emoción es un velo tendido ante nuestra razón/observación. ¿Qué contradicción verdad? Pues yo me creo las dos cosas. Un poco de todo, al menos hasta el día hoy, con mi experiencia.

En agradecimiento a Tay… que abre algunas puertas de mi mente.