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lunes, 18 de junio de 2012

El sabor de la cerveza

"Una caña, por favor" dijo alguien.
"Una caña, por favor" dijo otro alguien.

Y es que, definitivamente, la cerveza se vende. Es barata, es sociable, puede llevar alcohol o no llevarlo, pero definitivamente es la estrella de los bares.

Sin embargo, y curiosamente, si hiciéramos una encuesta sincera a cada una de las personas cerveceras, dirían que NO le gusta la cerveza. Pero claro, es más barata que la cocacola, y más sociable, y lleva alcohol, y quien se pide una cocacola es una maricona, y quien se pide un zumo de naranja un maricón, y quien se pide una botella de agua se pide el lugar donde follan las ranas. La cocacola se puede pedir con ron o whisky, pero claro, estando en crisis no todo el mundo puede permitirse eso. Así pues, como no quieres ser mariposona ni gastarte dinero, acabas pidiéndote la cerveza. Y si no, pues simplemente quieres emborracharte, así que te pides una cerveza. Es lo que tiene ser el alcohol más barato. Pero ¿cómo ha llegado la cerveza hasta el puesto número uno en bebidas de bares? Pues la primera vez que la bebes, todo el mundo dice (al menos todo el mundo a quien yo he preguntado) "la primera vez no me gusta, pero te acabas acostumbrando". ¿Acostumbrarte a qué? ¿A que te metan un medio pis en la boca? ¿Es acaso acostumbrarse al calor, a que te metan un dedo en un ojo, a trabajar 12 horas diarias? Sí, los seres humanos somos unos masocas. E insisto ¿por qué la cerveza se vende tanto? La respuesta la supe hace menos de un mes. Resulta, que la cerveza buena, de toda la vida, la cerveza casera, REALMENTE ESTÁ BUENA!. La probé en un restaurante alemán, y eso sí que sabía bien. No estaba ultra amarga, ni sabía a pis, sabía a gloria. Barata, alcohol... blanco y en botella (bueno, amarilla). ¿Qué es lo que ocurrió? Que las empresas cerveceras empezaron a reducir gastos, hasta crear un engendro horroroso que es lo que hoy conocemos como Amstel, Mahou, Guinness u otros nombres. Producciones en aparatos metálicos, almacenajes en cubículos también metálicos, latas, etc...

A nadie le gusta la cerveza que bebe. Y sí es verdad que les gusta la cerveza. Sólo que ellos no lo saben, porque todavía no la han probado.

La cerveza es vanguardista (algo que explicaré... pero en otra ocasión).


sábado, 2 de julio de 2011

Olvidadizo...

¡Con qué facilidad lo olvidaba todo! A veces, sentía que la vida se escurría bajo mis pies, como un arrollo arrastrando todos los recuerdos. Recuerdo una vez, que me pasó algo, pero que ese algo podría haberlo evitado si me llego a acordar de llevarme la cartera… o algo así. Era grave, y fácilmente evitable, de eso sí me acuerdo.
Un día, trasteando uno de esos artilugios modernos en una tienda, un Ipad, me di cuenta de que un objeto como ese podría servirme para ir apuntándome todas las cosas que me hicieran falta. Me diseñaría un calendario, activaría alarmas, colocaría notas rápidas por todo el escritorio, y todas esas cosas que se pueden hacer con un Ipad. Como por entonces yo no tenía mucho dinero para comprarme uno, me compré un blog de notas, de esos obsoletos de papel y bolígrafo. Para el caso venían a ser lo mismo.
Pasaron semanas desde que comencé a usar mi nuevo blog de notas (o meses, yo la percepción del tiempo la tengo un poco confusa), cuando desperté una buena mañana. “¿Dónde estoy?”, quise saber. Es lo que suele pasar durante el primer segundo de claridad mental. No me hizo falta mirar mi blog para saber eso. Reconocía la estancia, las proporciones de las paredes y los muebles. Era un lugar conocido como “mi cuarto”. A continuación, la gente suele ponerse a hacer cosas. En mi caso, yo lo que hago es preguntarme “¿y ahora qué?”. Pues lo obvio, coger mi blog de notas. Lo abrí y leí la primera página “Has quedado con tus amigos para dar una vuelta a las once, en la plaza”. Perfecto, pero ¿qué hora es? ¿Y dónde está mi móvil?. Miro la siguiente página “Te has dejado el móvil en el segundo cajón”… Pues menos mal.
Salí de mi piso y bajé por el ascensor. Al salir a la calle me tropecé con una chica que me dijo “Hola, Gregorio”. No recordaba su nombre, pero la cuestión es que me sonaba de algo. Me limité a decir “Buenos días”. El resto de la mañana pasó apaciblemente con mis amigos, en un bar, una heladería, o algo así.
Por la tarde, después de la siesta, volví a preguntarme qué debía hacer ahora. Leí la siguiente página “¡Te ha tocado la lotería! ¡No olvides ir a cobrarla!” ¿¿Qué me ha tocado la lotería?? Eso es una buena sorpresa, sin duda. ¿Pero qué lotería, el bonoloto? ¿Y dónde está el papel?. La siguiente página de blog de notas me lo aclaró “Tienes el billete en el bolsillo trasero derecho de tu pantalón”. Lo comprobé, y era cierto. Así que esta mañana me levanté rico, y yo sin saberlo. ¡Qué emoción! Inmediatamente fui a cobrarlo.
Después de que ciertas personas parcialmente familiares para mí me felicitaran, me pregunté qué podía hacer con ese dinero, que era una suma más que considerable. La siguiente página decía “Habías decidido comprarte un coche, que te hace falta”. Qué idea tan genial. Fui al concesionario, y sin preocuparme en absoluto del precio de aquellos coches, elegí el que más me gustó y me lo compré.
De camino al garaje que acaba de alquilar al momento, me encontré de frente con una chica, que me miró sonriente y me dijo “Hola, Gregorio”. Me limité a decir “Buenas tardes”. Parece que se alejó un poco disgustada.
Así rezaba la siguiente página “A las doce de la noche en el bar Eclipse, arréglate”. A mandar.
Una vez allí, me encontré con mis amigos que se estaban tomando algo. No parecían demasiado alegres. Y es normal, según les oí decir, la crisis les estaba afectando mucho. En poco tiempo alguien sugirió tristemente que debía volver a casa. Las alicaídas caras de mis compañeros no parecían tener argumentos para quedarse más tiempo, y comenzaron a irse. Pero, sin la ayuda de mi blog, me acordé de algo. ¡No les había dicho que me había tocado la lotería! Lo dije, y todas sus caras parecieron cambiar, y todo se tornó sonriente, y todas las rondas pasaron de mi parte.
En pleno clímax festero dentro del bar, entró una chica, que me sonaba de algo, y me dijo sonriente “Hola, Gregorio”. No recordaba su nombre, y me limité a decir “Buenas noches”. Bajó su rostro y se fue al fondo del bar con sus amigas. Entonces leí la última página escrita en mi blog “Se llama María, y está enamorada de ti”. Torcí mi mirada en su busca, y me encontré con la suya, que también me buscaba. Sonreí, y ella respondió afirmativamente a mi sonrisa.

No sé si mañana me acordaría, pero hoy era un día de puta madre. 


lunes, 2 de mayo de 2011

Friki de mierda

Érase un cuarentón a cal y canto encerrado. Cuatro pareces que separaban la crueldad de su existencia de sí mismo, y una ventana de diecisiete pulgadas y muchos megas de RAM a otro mundo que no era este. Un fondo de pantalla que representaba un lugar de batallas, armas, victorias, y el mejor juego multijugador masivo en red (MMORPG, para los entendidos), en definitiva, World of Warcraft. 

No dejaba de preguntarse porqué sus logros en ese otro mundo virtual no tenían el más mínimo reflejo en el mundo real. ¿Acaso no necesitó semanas para alcanzar un nivel decente? ¿Acaso no tuvo que entrar en lugares sombríos para encontrar las mejores armas? 

Uno pasa el tiempo delante de su ordenador buscando y tratando de recordar todos los atajos posibles con el teclado. Control+Z, para los errores, L+Intro para dibujar líneas, Control+J para copiar selecciones... así siempre. 

 Pero llegamos a Tab para cambiar de objetivo, W para andar, tecla 1 para el rayo paralizador, tecla 2 para bola de fuego, objetivo chamuscado, 20 puntos de experiencia... y ya somos un friki de mierda. 

...

La alianza ha tardado semanas en prepararse para este evento. Cinco guerreros se disponen para entrar en la caverna de la bruja malvada para acabar con ella para siempre. Todo está meticulosamente calculado: Un guerrero con armadura pesada será receptor de toda la energía negativa que emita la bruja, un mago deberá contrarrestar esa energía, un cazador deberá atraparla e inmovilizarla, un médico llevará encima todas las pociones de curación necesarias, y un sacerdote deberá emitir un juicio poderoso que devuelva a la bruja al lugar de donde vino. 

Para vencer, hará falta una gran coordinación entre los cinco guerreros, y sus cinco frikis de mierda reales que están al otro lado de la pantalla, y que jamás se han visto cara a cara. Semanas de práctica con los atajos del teclado, con las técnicas de combate, y con el trabajo coordinado en equipo. Una lucha épica que podrá durar horas...

    ...para acabar siendo un friki de mierda. 



sábado, 26 de febrero de 2011

Moscas

Olía mal.

Había una pizca de ese olor de los callejones del barrio una madrugada del sábado, cuando corren por esas calles ríos de vino tinto del malo y pis humano. También olía un poco a huevo podrido. No un poco podrido si no un huevo muy podrido y en estado avanzado de descomposición. Es un olor más suave que el de huevo podrido a secas, es como un intento del huevo de sobrevivir en este mundo a través de un olor de ultratumba. También olía a otra cosa. Nunca he olido un trozo de carne de cerdo tirada en el suelo de cualquier pasillo, y dejada a su libre transformación de la materia durante dos semanas. Pero huela como huela, en ese olor, también habría algo de ese trozo de cerdo muerto y triturado.

Quisiera saber porqué las esquinas de mi habitación están tan llenas de telarañas, y quisiera saber porqué mi cama está tan fría a pesar de que yo estoy en ella. Yo, como cuerpo vivo desprendo calor constantemente, y por algún motivo, la cama no termina de calentarse. Es más bien que se va enfriando. No lo termino de entender.

Es verdad que hace unos días que no me muevo demasiado. Tenía como pereza de salir a la calle hace unos días, hacía mal tiempo y tampoco tenía nadie con quien salir, así que decidí quedarme en la cama, un ratito más. Cogí un libro y lo empecé a leer. Era aburrido, pero por no levantarme a coger otro seguí leyendo ese. Al cabo de un tiempo empecé a ver borroso, y al otro cabo ya no veía con nitidez ni las enormes letras de la portada.

Me entraron ganas de ir al baño, y tuve intención de levantarme. Pero se me había dormido una pierna y moverla hubiera sido muy doloroso, así que decidí quedarme quieto y ponerla tiesa, y ya se me pasará. Total, que al rato en vez de reavivarse la pierna dormida, se me durmió la otra. Pasó un rato y se me fueron quitando las ganas de ir al baño. Y pensé, pues bien, no me levanto.

De repente quise cambiar de posición, porque tanto mirar al techo me rallaba. Pero ya era demasiado tarde.
Mi cuerpo se había descompuesto y algunos gusanos ya habitaban en él, teniendo como vecinas unas moscas verdes y gordas que zumbaban despiadadamente.

Ahora entiendo ese olor…


sábado, 29 de enero de 2011

Misterios

Misterios en la vida hay muchos y variados. Pero aun después de haber comprendido a la lluvia y la existencia del arco iris, aun después de comprender las funciones básicas de una célula, y la evolución, y la existencia de estrellas y otros planetas, aun después de comprender la existencia de la gravedad, y aun después de haber comprendido los motivos que impulsan a las personas a actuar, por muy complejas que sean esas personas de pensamiento. Aun después, jamás, jamás, comprenderemos los misterios e intrincados motivos que hacen del sombreado en autocad una odisea que atenta contra la propia salud mental de los humanos. Como si una fuerza superior impidiera la creación de sombreados bien hechos a la primera.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Mi conciencia y yo.

(Habla la conciencia)
-¿Qué estás haciendo abriendo el estuche del teclado? Vamos a ver, lo teníamos guardado en esa esquina medio oculto para que no lo tocaras ¿Y qué haces ahora? ¿Estás enchufándolo? Mira, mira, que lo que tienes que hacer es el plano de implantación que lo tienes a medias, haz el favor de recoger eso y ponerte a hacerlo ahora mismo.
(Hablo yo)
-Mira, no te pongas tan histérica que no es para tanto. Llevo ya casi media hora y necesito un descanso. Toco un ratito, me relajo, y luego sigo, que no hay que ser tan exigente eh, que luego nos ponemos tristes y nos cansamos, así que tranqui...
-¿Tranqui?¿histérica? ¿Qué forma es esa de dirigirte a mi? Dices que vas a estar un ratito, y yo te digo que una mierda vas a estar un ratito. Se te va a hacer de noche y luego dirás que ya es tarde, que está oscuro y no sé que más gilipolleces que pones como excusas para ponerte a jugar. So perro!
-A mi no insultes gilipollas que yo hago lo que me sale de los huevos, subnormal, voy a tocar el piano hasta que me salgan ampollas, así que enterada estás.
-Chaval, te la estás buscando bien, cabrón, ¿Qué sería de ti sin mi? Aun estarías en bachiller ligándote a las putas mañacas que hay allí, y tocándote los huevos cada vez que me relajo un poco, maldito macaco pajero y desagradecido!!
-¿Por ti? JA! Me río en tu puta cara desgraciada, mierda seca, que si pudiera iba yo a aguantarte, una puta mierda para ti, te sacaría las tripas y te las haría comer, hurón patizambo y calvo, jódete!
-Eres un hijo de puta, te voy a partir la cara cabrón, te voy a abandonar y te van a dar pal pelo chaval, que no vas a llegar ni a mono de feria, y vas a tener que comer la mierda que cagas si quieres seguir respirando por esos putos pulmones, gilipollas.
-Eres una ZORRA.
-Y tú una GUARRA.

(Y así están las cosas)




lunes, 30 de agosto de 2010

Este mismo, parece cortito.

    ¿Qué libro cogeré esta noche para leer? A ver… Este mismo, parece cortito.

Érase una vez, una niña pequeña que siempre llevaba puesto al salir de su casa una capa roja con capucha. “No te olvides tu capa hija, no quiero que te resfríes”, le decía siempre su madre. Por eso, todos en el pueblo la llamaban “Caperucita Roja”.

      Este cuento me suena.

Una día, su madre le pidió a Caperucita Roja que llevara una cesta con comida a su abuela, que vivía en una pequeña casa en las afueras del pueblo. Para llegar hasta allí, la niña tenía que recorrer un camino que rodeaba un bosque bastante denso y peligroso…
…Para llegar hasta allí… un camino que rodeaba un bosque bastante denso y peligroso. Cogió la cesta que le dio su madre, se puso su capa, y salió fuera de casa, no sin antes escuchar un sabio consejo de su madre: “No se te ocurra salir del camino para llegar antes a casa de tu abuela, que sabes que el bosque es peligroso”.

     Deja a la niña divertirse un poco.

…que sabes que el bosque es peligroso”. Así, Caperucita tomó el camino como le había dicho su madre.
…tomó el camino como le había dicho su madre…
…como le había dicho su madre. Pero, poco después, decidió salirse del camino para atajar por el bosque, ya que así llegaría mucho antes a casa de su abuela.
El bosque estaba oscuro, pero eso a Caperucica,… Caperucita, no le importaba. De repente, oyó unas ramas romperse bajo unas patas pesadas.
 “¿Quién hay ahí?” Dijo Caperucita. Y con un gran salto, un enorme lobo de pelo negro aterrizó en medio del sendero por donde iba tan tranquilamente la niña…
…un enorme lobo de pelo negro… aterrizó
…un enorme lobo de pelo negro aterrizó en medio del sendero por donde… iba tan tranquilamente… por donde iba tan tranquilamente… la niña… por donde iba…

     Mejor lo dejo para mañana.
Buenas noches.

viernes, 7 de mayo de 2010

Atención!

MENSAJE URGENTE/. SE ACABA DE DESCUBRIR QUE REALMENTE EXISTEN LAS MALAS PERSONAS/. GENTE QUE HACE COSAS MALAS SIN AVERGONZARSE, SIN ARREPENTIRSE/. QUEREMOS PREVENIROS DE ELLAS PARA QUE CUANDO OS ENCONTRÉIS CON ALGUNA SEPÁIS A QUÉ OS ATENÉIS. 

En ocasiones, se hacen llamar Lana y son terriblemente convincentes. ¡No os dejéis amilanar!

Pero no todos son Lana. Por favor, no perdáis la fe en la humanidad. Que las buenas acciones prevalezcan a las malas, alabemos a los buenos, porque ellos son el futuro.

sábado, 20 de febrero de 2010

El experimento de Pepe.

PRECAUCIÓN:  NO LO LEAS SI ERES UNA PERSONA SENSIBLE.

Pepe tenía un nombre normal. Su vida era de lo más frecuente, y poco tengo que decir de sus amores, de su trabajo y de sus inquietudes. Bueno, de sus inquietudes tal vez sí que pueda decir algo.


Mientras conducía un martes, una garza se le cruzó delante del parabrisas. Pasó muy cerca, pero un movimiento adecuado de sus alas le permitió planear hasta fuera de la carretera sin resultar herida. Pepe se preguntó qué hubiera ocurrido si el ave se hubiera estrellado de frente contra el coche. ¿Habría sobrevivido? Tal vez el aerodinamismo del coche en movimiento hubiera producido una ráfaga de viento que hubiera impedido dicho contacto. Aunque pronto descartó esa idea, pues las abejas sí que se rompen contra el cristal sin ningún remedio ni cura. Tal vez, como las abejas dejan los restos de polen, el ave dejaría sus restos de sangre. Pero era posible que la herida producida por un golpe a esa velocidad no provocara chorretones de sangre, así pues, la garza saldría disparada antes de sangrar y manchar la luna. Pero, ¿y si la velocidad es suficiente como para producir un golpe que destroce completamente su cuerpo? Su cráneo obviamente se partiría, pero ¿Se rasgaría la piel? ¿O el conjunto de sus huesos y fluidos quedarían contenidos por los ligamentos y la piel? Seguramente sus vasos sanguíneos explotarían por la presión del golpe. Sí, era totalmente posible que el ave saltara por los aires como un copo de maíz caliente, y produjera chorretones de sangre, vísceras, y sesos.

El cráneo de un ave no es especialmente rígido. El cráneo de los humanos lo es más, pues tiene mayor espesor.

Aunque a Pepe no le gustaba la imagen, sentía curiosidad por saber cómo actúa la cabeza y el resto del cuerpo humano a elevadas presiones mecánicas. ¿Puede explotar/estallar el cuerpo humano? Se imaginó (aunque no le resultara agradable) una persona metida entre dos paredes que se cierran gracias a unos potentes mecanismos. Una persona acostada sobre una plancha de metal, y otra plancha de metal que bajara hasta que la distancia entre las planchas fuera de cero, sean metros, o milímetros. ¿Qué rompería primero? Supuso que si la persona mira hacia arriba, la nariz sería lo primero en tocar la plancha superior en movimiento descendente. La nariz se rompería primero ¿Sería una rotura brusca, como cuando rompemos un fideo sin cocer, o más bien una cosa más lenta, como si fuera de plastilina? Tal vez dependería de la edad. Seguro que a un niño la nariz se le deformaría hasta alcanzar un punto en el que jamás podría volver a su forma original, del mismo modo que lo puede hacer una goma elástica (estira, estira, hasta que se rompe). Pero a un adulto, la nariz seguramente haría: “crasch”. Podríamos escuchar el “crasch” si presenciáramos la escena. Si la persona siguiera viva, tal vez escucharíamos otras muchas cosas. Y bueno, no sentía curiosidad Pepe por qué pasaba si aplastaba a una persona muerta. O sí, sentía curiosidad, pero no tanta. Aunque a Pepe no le gustaba la escena, la persona debía permanecer viva, y consciente.

La sangre no fluye de la misma forma si está el corazón parado, o latiendo.

Y la actitud de la persona, ¿Cuál sería? Tal se pondría a insultar. Tal vez al principio, porque tendría que llegar un momento en el que entiende que todo está perdido. Entonces tendría verdadero miedo. Esto sí que podría resultar lo más repugnante de todo, y al mismo tiempo lo más interesante. ¿Cuándo entendería la persona lo que le va a suceder? ¿Cuándo de verdad surgiría el miedo y cuándo sabría la persona que va a morir? Los gritos, sí, eso era obvio. ¿Gritaría con todas sus fuerzas o dejaría algo de energía “por si acaso”? -¿por si acaso qué coño?- Por si acaso se le rompen sus cuerdas vocales. ¿Cuándo dejaría de preocuparse por sus cuerdas vocales y gritaría de verdad? ¿Cuándo entendería que gritar no le va a salvar la vida y se pondría a llorar? Pues, ¿lloraría? ¿Se orinaría encima? ¿Qué mirada tendría? ¿Cuánto abriría sus ojos? ¿Cómo se cerrarían sus pupilas hasta parecer un grano de arena? Abriría la boca por el dolor. La abriría mucho y podría sentir que se le desencaja la mandíbula, tal vez. Pero sobretodo, había una pregunta que entusiasmaba a Pepe, aunque le parecía horrible: ¿Cuántas partes de su cuerpo debían romperse para morir? ¿Hasta qué distancia podrían quedar las planchas metálicas antes de poder morir? Imaginó Pepe, que estarían mucho más juntas de lo que podría parecer en un principio.

Después de la nariz, seguro que la cabeza se pondría de lado. El cuello no se rompería, decía Pepe, porque el cuello puede girar un poco más de 90 grados. Ahora todo dependía de si la persona tiene la cabeza más o menos pequeña que el tórax, o si tenía más o menos barriga. Si tiene bastante barriga, seguramente los órganos internos se aplastarían y romperían sus tejidos bastante pronto. La sangre afloraría por el ano y por la boca. Tal vez la piel se rompería por el lateral y saldría todo –vísceras- por los lados, o por cualquier otra parte. Aunque lo más lógico parece ser que la presión produzca que la persona simplemente se ahogue al no dejar que los pulmones se expandan. Por otra parte, si la persona es muy delgada, pensó Pepe que el tórax y la cabeza fueran los que antes rompieran. En el caso de ser el tórax, la muerte sería la asfixia. La cadera y los órganos genitales también serían historia. O simplemente dejarían de existir y ya está. Y el aplastamiento de la cabeza también llamaba la atención a Pepe. Como en el caso de la nariz, o del cráneo del ave, era muy probable que hiciera “crasch”. Aquí el sonido del los huesos rotos debía ser considerable. Puede que al romperse de repente (como el fideo) el cráneo empujara y rompiera la piel, dejando escapar su gris contenido. O tal vez se rompiera como la nariz de un niño, deformándose poco a poco. También aquí los huesos romperían la piel y liberaría su presión dejando libre sesos y sangre. Una palomita de maíz, roja. De azucar.

No sabía muy bien Pepe, qué ocurre cuando aplastas viva a una persona. No le gustaba la escena, pero no podía evitar preguntárselo.

Nota: Al autor le entraron gases después de releer esto.


lunes, 8 de febrero de 2010

Open banana

Por si después de leer el título de este post alguien no lo tiene claro, sí, voy a hablar sobre cómo abrir un plátano. Es un tema que no se debate en el congreso de los diputados. Pero se debería. Hay gente que trata a los plátanos de una forma que debería estar prohibido.


Para que se deje de tratar a los pobres plátanos de esas formas tan despiadadas –ellos, que nos alimentan sin pedir nada a cambio- voy a escribir este post. Para que todo el mundo aprenda a pelar un plátano, que parece que seamos tontos, la leche. Además proporcionaré un poco más de cultura general sobre el asunto.

Primera forma de pelar un plátano, la FORMA BÁRBARA. Es la más extendida dentro de la población humana mundial. Se dobla por la parte de arriba (Por donde el plátano se engancha a la platanera), y se tiene la esperanza de que la corteza se rompa a la primera. Producto de ello, tenemos un destroce total o parcial de la fruta, que pasa de ser una pieza entera y sana, a una pieza entera y pasada por debajo de los neumáticos de un camión. ¿Qué no? Pues casi. Los beneficios de hacerlo así, son que no tienes que pensar mucho.

La segunda forma fue adoptada por algunos seres con la aparición del cuchillo. La FORMA SOFISTICADA. En principio es similar a la primera, pero en vez de doblar la parte de arriba directamente, así a saco, se usa un cuchillo para hacer un pequeño corte que permita con mucha mayor facilidad la apertura. Yo lo he usado bastante, y te aseguras la integridad del plátano. Inconveniente uno: El cuchillo se ensucia y tienes que lavarlo. Inconveniente dos: Ay!, no tengo cuchillo. Beneficios. La muerte es rápida y limpia.

Después de darse cuenta de que uno no tiene cuchillo, piensa “¿cómo hago para pelar un plátano sin destrozarlo?” Entonces es cuando te pones a ver los documentales de la 2 y ves a un mono. Un mono comiendo un plátano. Es entonces cuando surge la FORMA INTELIGENTE. Es decir, coges un plátano como lo haces siempre, y le das la vuelta. Aprietas dulcemente la parte de abajo (ahora queda arriba, porque le has dado la vuelta, ¿recuerdas?), que es un poco rígida, y se forman las aberturas necesarias para extender las distintas partes de la corteza hacia los lados. Que los monos hagan eso –que sí, que lo hacen realmente así- y que nosotros tengamos que hacerlo de la forma bárbara me parece muy fuerte.

Luego está la forma que sólo los musculosos y apresurados podemos emplear. La FORMA BRUUUUUTAL!!!. Se coge un plátano por la parte de arriba, y se estira hacia fuera. Sí, hacia afuera. Y sí, se puede. Curiosamente sale mucho mejor que de la forma bárbara. Pero cuesta un poquito.

Y para terminar, está la FORMA ECHADO A PERDER. Es apta para todos aquellos descerebrados que ni tienen fuerza, ni inteligencia. Esto es, a bocado sucio y lleno de babas. Morder y tragar, con piel incluida. Así, de forma colosal.

Saquen vuestras propias conclusiones. NO AL PLÁTANO APLASTADO!

Una apertura de FORMA BÁRBARA casi perfecta (obsérvese el pequeño golpe de la punta a la derecha, que se podría haber evitado)

lunes, 25 de enero de 2010

El Despertador.

Ante todos ustedes, y por primera vez en ámbito público, la tan aclamada canción de El Despertador. ¿Cuántos de vosotros habéis sentido puro dolor alguna de esas mañanas en las que suena el rin rin que os obliga sin compasión a levantaros de la cama y salir al mundo exterior? Pum, pum, crashhh!! Os pongo la letra porque no se me entiende ni jota:

Es de noche aun, las sábanas me protegen,

pero hay algo ahí, una cosita que hace rin-rin-rin,

rin-rin-rin-rin-rin-rin-rin-rin-rin-rin,

Saca la pistola de debajo de la almohada, y cárgala,

dispara al minutero, no puedes fallar, dispara al minutero,

pum-pum-pum-pum-pum-crash!

pum-pum-pum, manecillas,

pum-pum-pum-pum-pum-crach!

pum-pum-pum, ruedecillas.

Todo por el aire va, fuegos artificiales,

todo por el aire va, es maravilloso poder dormir, XD.

miércoles, 6 de enero de 2010

La fabulosa historia de Lana.

Lana era una chica que nació preciosa, como todos los bebés del mundo. Llegó sana a la adolescencia, pero con un defecto muy cruel para ella. Era fea. En realidad no me importa si era demasiado delgada o demasiado gorda, la cuestión es que la pobre, pues eso, era fea. Muy pronto empezó a verse discriminada por sus compañeros y aprendió en seguida qué era la soledad. Se asustó de una sociedad repugnante, así que se encerró en el cubículo de su habitación a desarrollar cada una de sus aficiones y a cumplir con su función, que era simplemente estudiar. Sacó las mejores notas, y pronto fue la mejor jugando al ajedrez y otras cosas similares que no se ejecutaban necesariamente en compañía de otros. Lana siguió creciendo, y cuando alcanzó su madurez física, su cuerpo dio un giro repentino. Ahora su físico era más que deseable, y aunque tardó algún tiempo en darse cuenta, cuando lo hizo, pronto empezó a usar su nueva arma. Hizo sobre todo amigos que querían algo más de ella. Supo que era el centro de atención, y supo, que podría controlar a casi todos ellos. Se volvió celosa mientras tenía una relación. Se volvió más controladora, y deseó tener el poder de las acciones de las personas que estaban a su alrededor. Algo en su fuero interno había resurgido, algo parecido a la venganza. "Puedo hacer lo que quiera". Y así lo hizo. Se olvidó de que las personas tienen sentimientos, y se olvidó de que ella una vez también los tuvo. Dejó de amar, y empezó a usar. Empezó a cazar. Nadie se daba cuenta de nada porque Lana ahora era guapa, simpática e inteligente. Dejó de sentir por los demás, porque ellos nunca habían sentido por ella. Había caído en el error que cometemos al odiar. Había caído en el error de tener miedo a quedarse sola de nuevo, así que ataba a los demás. Decía "te quiero" a los que le decían "te quiero" para tenerles ahí cogidos de los cataplines. Incluso le decía "te quiero" a más de dos. Incluso se dejó amar tranquilamente de quien ella no amaba, sólo porque era divertido, sólo porque quería una colección a la que acudir en caso de que alguien le rechazara.

Lana sabía que si los demás supieran cómo era ella de verdad, la abandonarían. Lana cometía errores continuamente porque tenía miedo. Lana tenía un problema que no sabía solucionar.

lunes, 4 de enero de 2010

Trakatá!

Una torre de cartas en medio de una ventisca es flissssflus y flaraflás floooo flisflis faraflero.

Un jarrón de cristal sobre nada es catarracastratroska y capón el que te llevas.

Pepe bebe ron en una escalera es flas borrompón borromponpero crasch barromtrás borromkopón.

Sheldom llama a la puerta es toctoc peni, toctoc peni, toctoc peni, toctoc peni, peni abre puerta blas guantazo splash.

Me pincho con el compás es ay duele, ay duele, ay duele flis sangre toc sangre suelo flash resbalo y trococotocotacotrás.

Yo con la batería es pum chas pum pam pum chas pum vuela baqueta flouw baqueta suelo trocotó estiro mano (silencio) me caigo de la silla catapún batería suelo katraskakotrás chin pún.

Trakatá, trakatá, trakatá!
Ups!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Mi gran secreto.

Hace una semana, conducía el coche de mi madre por la carretera que va desde Rojales a Guardamar. A la izquierda podía ver el huerto de mi abuelo, con su casita blanca de los domingos y los dos enormes pinos, uno a cada lado. Conducía a una velocidad desorbitada, todo lo que el coche de mi madre podía ofrecerme. Justo delante tenía el puente que cruza el Río Segura. Así pues, decidí que había llegado el momento de recibir una importante dosis de adrenalina. Para estos momentos, lo mejor es no llevar puesto el cinturón de seguridad. Nunca se sabe, así que yo nunca uso el cinturón. No venían más coches de frente. Una vez hube alcanzado el punto más alto del puente, di un volantazo, que podría haber sido algo más que brusco, y enfilé en coche directo a las barreras de protección del lado izquierdo de la carretera (según la dirección yo que llevaba). El coche derrapó y estuvo a punto de girar en campana, pero alcanzó su meta: La barrera, con la que se estampó brutalmente. Noté cómo las ruedas traseras se elevaban hasta el cielo, cómo yo me elevaba y me golpeaba contra el parabrisas, que no se rompió. El capó casi se disolvió, y la barrera dejó de ser tal. Pocas fracciones de segundo después, yo y el coche caíamos precipitadamente a las rocas del río. Antes de llegar abajo -aquello no era una montaña rusa, aquello era mil veces mejor- usé el control zeta.

Entrando en la rotonda donde puedo elegir entre ir a Torrevieja, a Guardamar, o volver a Rojales, se me ocurrió una idea genial. Cogí la salida que va hasta Torrevieja. En una de esas rotondas que hay de camino, habían dos prostitutas sentadas en una silla. Aparqué, y contraté a la que más me gustó. Se montó en el coche, y allí mismo hizo su trabajo, hasta que me quedé satisfecho. Cuando me dijo el precio, usé el control zeta.

Saliendo de la rotonda que me llevaba a Torrevieja, debajo del puente de la nacional, habían dos coches con guardia civiles. Dos de los agentes estaban parados al lado de la carretera. Uno de ellos llevaba una de esas tiras metálicas que sirven para arrojarlas a la carretera y cuando un coche pasa por encima, destroza los neumáticos. El otro llevaba una automática. Aceleré y conseguí llevarme por delante al que llevaba la tira metálica. Cuando empecé a escuchar tiros detrás de mi, usé el control zeta.

Por fin, llegué a la rutina de mi hogar.
Mi madre se asomó por la ventana para comprobar que el coche estaba entero. Me miró, orgullosa, de que su hijo tenga una vida recta y normal, dentro de unos márgenes, y que de que fuera feliz.

Si pudiera extraer a la realidad los poderes de la informática...

...Control Zeta.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Aun no lo tengo claro...

Son los clics de la incomprensión que van tras la búsqueda de algo, desconocido. Es una especie de soledad con la que tienes que empujar a alguien a que tenga buena voluntad. No sé hasta qué punto esta tarea merece de más o menos o ningún esfuerzo. A veces, lo mejor (a veces? pero es que tienes tanta información como para decir a veces?) es montarse en la barca que lleva río a abajo y te lleva hasta una cascada. La esperanza está en que aparezca un nazgul a rescatarte a media caída. Que si no aparece el castañazo te lo llevas, pero antes (en menos tiempo) llegas abajo (que si no te montas en la barca, kpichi?). Oye, dolerá un poco, pero cuando antes te duela, antes se empieza a curar.

Y de la experiencia ni hablo, que parece la excusa de los perdidos.

Pero sí es verdad, por el ocho, que si mata pica al agarrar también pica después, que no por haberte picado una vez va a dejar de picar, que es de cabeza! De cabezones! Ah, pero no es la misma mata... ya, pero sí es la misma especie... ni que todas las redondas de los ríos tuvieran la misma forma! Sí, redondas! ¿Y caben todas en el mismo molde? Pues no, así que no te molestes en intentarlo.

Así que el siguiente paso no es ni más ni menos que otra pregunta. ¿Cuándo tengo que empezar a comerme las lembas para no morirme de hambre? Pues cuando la sientes (el hambre), capullo. La pregunta era que cuánto tiempo tienes que permanecer en la barca antes de caer por la cascada. Y la respuesta, depende de qué raza seas. Si eres enano, pronto, los enanos no ven mucho. Si eres humano, un poco más, que dices tú, si ves al nazgul al fondo está claro que te vas a dejar caer. Y si eres un elfo, pues ya de mucho antes sabes qué tipo de ilusiones te puedes hacer. Be elfo my friend. Pero también es verdad que un elfo delante de la cascada es tanto un elfo como humano, o enano. Recuerda! el nazgul puede estar bajo la cascada esperando y tú no lo habías visto desde arriba. Porque así, es que no lo ves, ni aunque seas elfo. Que no todo depende de ti, también del nazgul!!
Así pues, siempre puedes apearte y hacer una tranquila/cómoda/conformista y horizontal hoguera, donde quemas la porquería hasta que el humo empieza a oler mal...
Si no fuera porque ya me conozco...
Está claro, justo cuando vea el fondo, si no hay nazgul, salto. Ya lo aprendí en la nieve. Si te tiras tú, duele menos XD
Y luego está (si recordamos, montar en la barca no era la única solución) el no montar en la barca, e ir a pie. Cargar mi equipaje a la espalda, y hacer lo que he hecho siempre. Ir paso a paso y con calma, disfrutando del aire y de la lluvia. Así también se aprenden importantes lecciones... Así tienes más tiempo para elegir el camino, algo imposible si te dejas llevar por la corriente de un río. Sin caídas al vacío. Digamos que voy a dejar de elegir a la gente tan materialmente, tan ... al momento, y a primera vista. Pero, así es como ha sido siempre, y a veces ha funcionado. Aunque tú sabes muy bien qué es lo que quieres.
También está la tercera opción, la de arrojarse a la cascada directamente, sin pasar por la tierra, ni por la barca. Chapotea salmón que como mucho llegarás al mismo lugar de donde vienes.
Aun después de ver estas opciones, no lo tengo claro.
Aunque me merezco un premio. He conseguido mezclar unas cuantas metáforas relacionadas con un tema que pocos podrían entender, y no me he perdido. Aunque más premio se merece aquel no lector (que es lo que yo tengo, por suerte a veces... por suerte en este caso) que hubiera podido sacar chicha de algo así.
Y todo por una nota musical. ... ... no. no todo.
Porque el problema viene mucho más de fondo, mucho más de dentro de un cerebro perturbado por el pasado que aun busca un callejón por donde aflorar. Es la bolsa de viaje lo que más me pesa. Son unos zapatos ya un poco desgastados, aunque con una curiosa capacidad para regenerarse siempre, que no deja, y espero que nunca lo haga, de sorprenderme. Tengo tal cantidad de litio en mi cerebro que a veces me apetece compartirlo XD. Lo malo es que también tengo una capacidad asombrosa para quemarlo. No yo, si no más bien las cirscunstancias. Casi siempre son las cirscunstancias. Y casi siempre son temas relacionados. Ya sabéis todos, el rio, el nazgul, está claro como el agua de dicho río. Que sí, que está embarrada, pero sigue siendo agua. Y el agua, aunque tenga barro, sigue siendo transparante (porque la cuelas, muajaja). Creo que si algún no leyente ha llegado hasta aquí habrá dejado de leer por culpa de esa piedra. Joder, me ha dolido hasta mi.
Oh, todo esto y sin decir las palabras clave. Si es que las digo, te lo lees todo, y lo entiendes. Dos palabras! no es maravilloso! sí, el mundo es maravilloso! sí, tengo un subidón de litio!, sí, estoy hablando de trabajos manuales! no, nadie ha leído eso último! sí, hablo de notas musicales!
No... aun no lo tengo claro!!!

domingo, 25 de octubre de 2009

Cucarachaaaa!!

Me desabroché las cordoneras de mis zapatillas. Tironeé las solapas hacia los lados.

Metí un dedo, el gordo, en el hueco que queda entre el talón y la zapatilla. Luego empujo hacia abajo y la zapatilla sale, con sus más y sus menos rozaduras.

Así es como me quito las zapatillas cuando llego a mi casa.

Deposito el asunto sobre la leja, y observo cómo debajo de la suela aparece un líquido medio verde y el otro medio de marrón. Levanto la zapatilla para ver qué había debajo. Aun seguía viva en mi suela la cucaracha que aplasté hace tiempo. Después de mis piruetas y mis borracheras, de esas que empiezas a saltar por algún gracioso motivo, si miramos lo gracioso como un asunto subjetivo después de una subjetiva cantidad del ron, y paras de saltar de alegría hasta que olvidas el nunca recordado ya dicho motivo, pues al día siguiente te acuerdas del primer cubata, y el último, ese que arrojaste al váter a través de tu dentadura. Aun así, aun seguía pataleando y antenando como una guerrera. Aguantando sus entrañas dentro de su cáscara como quien se aguanta sus tripas en un vientre rasgado de arriba a abajo y de izquierda a derecha, e insiste en sobrevivir a pesar de que lo que ahora tiene en la mano no es más ni menos que su propio corazón bombardeando lo que seguramente serán sus últimos latidos.

Aun así.

Pegada con su propia mierda a mi suela.

Uff!, cómo le huele ya.

¡¡¡Y yo me extrañaba de que mis pasos sonaran a blanco y negro!!!


jueves, 2 de julio de 2009

CartA de SuicidiO

Me llamo Farson, y voy a suicidarme. Esta es, por tanto, mi carta de suicidio, mi último mensaje al mundo. Cuando termine de escribir, tomaré un bote entero de demerol, junto con lo que será mi último vaso de agua. Me acostaré en la cama y escucharé en mi reproductor de música el nocturno número dicinueve de Chopin. Poco después de que suene el último do, habré muerto.



Trabajaba en una empresa que fabrica juguetes. Era administrativo, me encargaba de la correspondencia, las llamadas, los recibos, los recados y otras muchas cosas. Tenía una oficina donde atendía al público, donde estaba mi teléfono, mi ordenador y mi naranjo-bonsái. Aunque eso era hace meses. Con el tiempo, ya no era tan útil para la empresa, y empezaron a rebajarme responsabilidades. Me quitaron el teléfono, y ya no atendía llamadas. Me cambiaron de oficina a otra más oscura donde ya no atendía a los clientes. Me quitaron el ordenador y ya no podía llevar la contabilidad. A mi nuevo despacho, me llevé la grapadora y el naranjo-bonsái. Empecé a servir cafés. He estado dos meses poniendo grapas y sirviendo cafés. La realidad es aplastante. Soy un verdadero inútil, un verdadero estorbo para la empresa para la que he trabajado durante años. Sé muy bien que sigo ahí porque no quieren pagarme el finiquito. Más barato les sale dejarme estar como un trasto más.



Vivo en un piso de alquiler, que comparto con otra persona. Se llama Fede, y le llamo amigo, y lo es. Vivo con él, con su gata, y con sus temporales novias con las que está. A mi parecer, se trae a chicas para tirárselas en su cuarto con demasiada frecuencia. Lo que para él es una noche de diversión, para mi son caderas que golpean una pared que coincide con la mía, son gritos y otros ruidos, son celos y envidias que no me dejan dormir. Fede es buena persona, pero con muy poco tacto para conmigo. Me cae bien su novia actual. Le gusta la misma música que a mi, hablamos a veces. Siento mucho esto por ellos. Van a ser los primeros que me encuentren.



Fede me presentó a una amiga suya, Amie, mientras nos tomábamos algo en un bar. Cuando hace esas cosas aumenta mi sensación de ser un completo idiota, un completo inútil. Aunque yo le sigo el juego y pongo esa pizca de esperanza en la chica. Pienso que si alguien puede conocerme, puedo llegar a gustar. Aunque mi autoestima no es, precisamente, brillante. Aquel fue un momento verdaderamente incómodo para mi, y más incómodo fue cuando Fede se alejó dejándonos a mi y a Amie solos. Yo no soy nada interesante ¿De qué iba yo a hablar a esta chica? Pues bien, poco hablamos, como es habitual. Aunque ya entrando al final de la "conversación", es decir, cuando los dos decidimos que ya estaba bien, me dijo que le gustaba pintar retratos... y que quería pintarme a mi. No sé, tal vez sí quería conocerme. Hace poco le compré una pulsera de hilos, pensaba dársela la semana que viene, que es cuando habíamos quedado para que me retratara. Va! yo no tengo valor para esas cosas.

Hace unos días, volví a casa enfadado del trabajo. Insinué a mi superior que yo podía llevar las cuentas del muevo juguete que iban a fabricar. Me dijo muy secamente y sin mirarme a penas que le trajera otro café y que me fuera a regar mi naranjo-bonsai. No es que no lo hubiera hecho otras veces, pero ese día yo estaba especialmente sensible. Volví a casa, y allí estaba Fede y su gata en pleno celo. Él enseguida supo que me pasaba algo y me ofreció una cerveza. La rechacé con un "NO" odioso. Odioso por cómo sonó y por como me sentí. Me senté en el sofá y encendí la televisión. Puse cualquier canal sin interés. La gata se acercó a mi y me lamió la mano. Quería mimos y caricias. Me aparté. Ella volvió a insistir. Tardó muy poco en consumir mi paciencia. Le grité gata idiota, y le di tal golpe con el brazo que salió volando por encima del respaldo y golpeó una lámpara que calló y se rompió. La gata maulló asustada y fue a refugiarse tras su amo. Nada me duele más que liberar mi furia con quien no se lo merece. Eso me hizo más que agravar mis sentimientos negativos. Me hizo sentir más miserable que nunca. No hice la más mínima señal de arrepentimiento. Ese día Fede discutió conmigo. No le hice caso y me fui de casa como vine. Ese día, mientras estaba sentado en un banco del parque en soledad, decidí escribir esta carta.

Quisiera decirle cuánto lo siento. No se merece que yo le haga esto... Pero soy tan cobarde. Y Amie... Hay tantas cosas que...

"Farson se dio cuenta de que aun habían unas pocas cosas que podría hacer. No podía abandonar todo eso sin más. Con la perspectiva de la muerte, Farson de olvidó del miedo y de la vergüenza. Consiguió disculparse ante Fede, y quedar después con Amie, la que le recomendó que abandonara de una vez su trabajo y se buscara otro. Estuvo demasiado ocupado haciendo todo eso para recordar que tenía una carta de suicidio a medias, mientras su vida se tornaba de un color azul precioso que ya había sentido antes. Continuó.

...meses después, de nuevo la vida no le ofrecía lo que sus deseos querían. Nada tan simple como una montaña rusa"

Me llamo Farson, y voy a suicidarme. Esta es, por tanto, mi carta de suicidio, mi último mensaje al mundo. Cuando termine de escribir, tomaré un bote entero de demerol, junto con lo que será mi último vaso de agua. Me acostaré en la cama y escucharé en mi reproductor de música el nocturno número dicinueve de Chopin. Poco después de que suene el último do, habré muerto...

jueves, 25 de junio de 2009

ehhh...

Esto ya se aleja un poco de ser una simple afición. Las aficiones son buenas. Esto era bueno cuando era una afición. Ahora me tengo que pinchar la dosis para después seguir pinchándome otras dosis más, porque esto no tiene climax, ni final, ni satisfacción. Me puedo imaginar un buen golpe en la cabeza con una pequeña gran fractura y una perdida de neuronas extraordinaria, con una recuperación a medias. Se despierta en la cama de algún hospital donde le están curando a medias, se inclina con un cuidado especial, y cuando le preguntan su nombre se le ocurre decir: "ehhhh..." Con cara de estar pensando mucho y un hilillo de baba respalaaaannndoooo desde la comisura de los labios hasta la barbilla, hasta pasada la barbilla, hasta mojar su batín de hospital. Sus ojos achinados y mirando hasta el infinito o más allá, sí señor, sí, este tipo se lo está currando mucho, su esfuerzo es enorme y su voluntad es casi tan grande. Quiere decir su nombre pero, ehhhh... no se acuerda. Ni siguiera se acuerda de porqué tanto esfuerzo para tratar de recordar un nombre. Lo que importa ahora es que está cansado y que está inclinado. Qué posición tan incómoda. Se vuelve a acostar lentamente, y siente como se van relajando todos los músculos de se cuerpo. En el proceso de acostamiento expresa su agrado con una nueva exclamación usando la totalidad de su vocabulario: ehhhh....!! Otra vez acostado. Se siente como si se acabara de inyectar una de sus dosis. Como si se estuviera tomando ahora mismo otra de sus dosis. Es el recorrer del émbolo en el cuerpo de la jeringa, y es el llenado de sus venas de esa sustancia maravillosa, o no tan maravillosa, pero es la sustancia, y eso es lo que importa. Esa sustancia que lo hace tan... tan... ¿feliz? ... ehhh...