domingo, 13 de diciembre de 2009

GUERRERO

Un hombre se paró en la calle delante de una mujer, a la que había visto muchas veces. Le dijo lo que había en lo más profundo de su corazón: "Te amo". Ella le contestó con sinceridad: "Yo no te amo, pero te quiero, y te daré una oportunidad". Así encauzaron una relación, en la que había besos y sexo, en la que había compromiso, comprensión y confianza. Un año después, él le regaló por su aniversario algo que él sabía que ella deseaba. Entonces ella habló con lo más profundo de su corazón: "Yo también te amo". Ese día hicieron el amor, y los gritos de ambos perturbaron a todos aquellos solitarios y ansiosos.

Un guerrero se paró delante de su fila, alzó su escudo y su espada. Fue sincero consigo mismo, y se dijo lo que había en lo más profundo de su corazón: "Hoy moriré". Recordó los motivos por los que estaba aquí. Iba a defender su pueblo de los invasores que habían venido del otro lado del mar. El capitán de grupo levantó su estandarte y miró a todos y cada uno de sus soldados. Les habló con lo que había en lo más profundo de su corazón: "Hoy, todos moriremos". Gritaron, y su grito retumbó en las colinas y llegó a los oídos de los invasores, que temblaron, porque ellos tenían miedo, porque ellos no luchaban con lo que había en lo más profundo de su corazón.

A cada momento, él le regalaba su tiempo para escucharla, y ella, a cada momento, le regalaba un hueco en su mente donde poder comprenderlo. Dos años después, cada momento que ellos vivían aun formada parte del otro. Entonces, ella le explicó a él una necesidad que ocultaba hacía un tiempo: "Quiero tener un hijo contigo". Él no habló. Él se desnudó, y la desnudó, y no dejó que nada irrumpiera en lo que sería la culminación de un amor por el que tanto había hecho, por el que tanto había luchado. Dos meses después: "Amor mío, vamos a tener un hijo". Había llegado para él lo que sería el clímax de toda su existencia, la razón y el motivo por lo que había actuado en toda su vida. Pero el mismo día, la vida de ella había llegado a su fin. Su corazón había dejado de latir para siempre.

Animados por la furia y la convicción que invadía el corazón de todos ellos, comenzaron su carga brutal contra el enemigo. No había duda en sus caras, sólo confianza, y una sensación de desahogo, una energía que necesitaban expulsar de sus cuerpos. Es difícil perdonar a quien te roba algo, pero es mucho más difícil perdonar a quien intenta quitártelo todo. Así, la carrera hacia el fin de sus vidas no se produjo con titubeos, no se produjo con miedo. La carrera hacia el fin se produjo con pasión, pues había un motivo; se produjo con amor, porque había a quién defender. Se produjo con vida. Y al llegar a las filas enemigas, apuntaron con sus espadas a las cabezas, y las arrancaron, apuntaron con sus lanzas a los vientres, y los derramaron. Había sangre en su piel.

Cuando por fin él creyó, y entendió, que su amante había muerto, su respiración paró de pronto. Sus pupilas se encogieron hacia el interior aunque sus ojos se abrieron, queriendo mirar a ningún lado de este mundo. Su boca se abrió, y de ella quería salir un grito que no se produjo. Todos sus músculos se tensaron y actuaban por su cuenta. Había perdido el control de todo lo que se encontraba a su alrededor, y había perdido el control de sí mismo. Perdió su trabajo, su peso, su casa, y con el tiempo, también su familia y amigos. Aunque qué le importaban a él esas cosas, pues tenía la sensación de haberlo perdido todo. Cuatro meses después, se subió a lo alto de un edificio, de cuya caída jamás podría salir con vida.

Pero los enemigos también derribaban a sus adversarios. Ellos eran demasiados. Pero eso no amilanó al guerrero. La sangre salía de los cuerpos de sus enemigos, y también de los cuerpos de sus amigos. Vio morir a muchos que intentaron matarle antes, pero también vio morir a muchos de sus compañeros que le habían defendido. Él no tenía dudas, él luchaba por una razón. Y eso le dio la fuerza para romper muchas cabezas en cuyo interior no había motivos para estar allí. Su propio estandarte cayó a tierra. Su propio grupo cayó a tierra. Su propio escudo cayó a tierra. Y aun cuando toda esperanza cayó a tierra también, él jamás dudó, pues aun tenía su espada. Él jamás dudó, pues aun seguía con VIDA.

Él se encontró sentado en el peto que le separaba de la caída. Estaba destrozado por dentro, y eso cualquiera podría verlo por fuera. Sentía que su alma estaba rodeada de espuma, y se sentía envuelto en una oscuridad de la que no había conseguido salir. Pero hubo un destello y algo cambió en su mente. Se encontró con un recuerdo de ella, amándole. Se encontró con una energía que no sabía de dónde procedía, y le aparecieron unas ideas que hacían que su actitud fuera poco más que idiota. Pensó, que si fuera al revés, él no hubiera querido que ella hiciera esto. Se topó con una voz que le llamaba cobarde, por querer romper con su dolor en vez de enfrentarse a él. Fue de repente, cuando levantó sobre sus hombres y su espíritu el dolor grotesco que había estado destruyéndole. Superó esas fuerzas oscuras que le presionaban la garganta. Una energía que le recordaba que aun tenía oportunidad. A pesar del dolor, él no quería ser débil, no quería encogerse. A pesar de no tener nada, y a pesar de haberlo perdido todo. A pesar de haber olvidado el sentido de vivir. A pesar de haber sufrido como nadie debería sufrir jamás. A pesar de que lo más probable era que iba a continuar sufriendo. A pesar de todo eso, bajó del peto, y se dio otra oportunidad. Y es que él era un guerrero. Él aun seguía con VIDA.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Tú dónde pones la X, delante o detrás?

1. Hacer algo por un sueño es subir una escalera, llegar hasta arriba y tocar la campana. Deshacer el sueño es volver a bajar la escalera.

2. Hacer algo por un sueño es llevar una campana en la mano, y hacerla sonar continuamente.



Para explicar esto, voy a poner como ejemplo al amor, ya que nunca se pasa de moda. Para los quisquillosos, diré que no hablo del amor al arte, ni a la amistad, ni a la familia. Hablo del amor de pareja, como cónyuge, como sexo, confianza y convivencia. Usaré a una figurada y completamente inventada persona que esté sola y sepa estar sola. Las que no saben no pueden diferenciar entre el amor y la necesidad, así que no me sirven para nada en este caso.

APUNTE MENTAL: Supone un suplicio estar solo al que no sabe estar solo como supone un suplicio obligar a hacer divisiones a quien no sabe usar la calculadora, pero ambas pueden aprender.

Continuemos. Señorito solitario quiere ser feliz y realiza una lista con sus deseos y necesidades. Entre ellas escribe: "Encontrar el amor". Elegí este deseo de la lista porque es el más común y del que solemos avergonzarnos más, ya que no es fácil admitir que estamos solos, ni siquiera a los amigos, porque si admitimos eso a un amigo a veces suena a "Me siento solo, tú a mi no me haces compañía". Con todo esto, queda claro, no busca sólo compañía, ni sólo sexo, quiere las dos cosas. Esto le plantea un problema de nivel 3 (ver anexo 1 al final de esta entrada). Es aquí cuando entran en juego las dos ideas que puse al principio (ya lo explicaré). Hay que tener en cuenta que lo que aquí está en juego es la felicidad. Hemos hecho una lista con acciones, porque queremos ser felices. La felicidad es lo único que importa.

Llegado este momento, es hora de plantear soluciones concretas. Como nuestro problema es de nivel 3, en realidad no hay soluciones concretas (una chafada). Pero sí podemos diseñar una nueva lista, una con las cosas que podríamos concretar. Ahí va:
1. Hacerse una cuenta en alguna página de contactos de internet.
2. Hablar con la chica maja del otro día (Este problema es de nivel 1, pero nos puede ayudar a solucionar el otro problema)
3. Hacer deporte. Es importante sentirse bien con uno mismo.
4. Leer en voz alta para recuperar la confianza al hablar.
5. Apuntarse a algún club o cursillo para conocer gente nueva.
6. Salir más a menudo los fines de semana.

Habrían muchas más, pero esto es sólo un ejemplo de lista de soluciones posibles. No se pueden hacer grandes cosas, en verdad, porque si se pudieran no sería un problema de nivel 3.
Decidimos emprender el punto 1. Rellenamos el formulario, mandamos algunos mensajes a personas interesantes, y esperamos. Una semana después, ya estamos aborrecidos de la puta página de contactos y nos entristecemos. Aun así lo seguimos intentando, sabiendo que esto no nos resulta una tarea agradable. Aquí pues, la hemos cagado. Nos hemos olvidado de lo que queríamos conseguir... ¿Tener pareja? No,... Ser felices. También podría ser que encontráramos una pareja adecuada, pero esas cosas no suceden en este blog.

Queríamos subir la escalera para tocar la campana (opción 1 del principio) y nos hemos quedado a medias. Como no hemos tocado la campana, bajamos la cabeza y la escalera.
Ahora es el momento de volver a la lista de soluciones. Me decanto por la solución 3, hacer deporte. Si me apunto al club de tenis además emprendo la solución 5. Voy a entrenar dos veces a la semana, hago mis toques, me ducho, me miro al espejo y noto como cada día estoy mejor formado. Descubro una cosa maravillosa. No supone ningún esfuerzo psicológico para mi hacer deporte, es algo que me gusta y lo estoy disfrutando, al mismo tiempo que sigo abriendo puertas para un problema que es de nivel 3. Lo que estoy haciendo es algo muy importante. He optado por la solución 2 del principio, es decir, llevo una campana en la mano y la estoy tocando.

¿Qué ha pasado? Tenía una solución 1, que no funcionó, y la rechacé. Para mi fue fácil rechazarla, pero hay muchos cabezotas que se empecinan en hacer cosas que no les hacen felices. La correcta forma de pensar no es subir arriba para tocar la campana, es llevarla encima. Es buscar una solución cuyo desarrollo nos haga, por lo menos, sentirnos un poco mejor. Es poner la equis delante XD, y no detrás DX.
...
Es disfrutar con el camino.
...
Toda esta historia compleja para explicar algo tan sencillo. Y es que las cosas son sencillas, pero el proceso de asimilación de nuestro cerebro, es complejo.




ANEXO 1. CLASIFICACIÓN DE LOS PROBLEMAS EN FUNCIÓN DE LO DIFÍCIL QUE SEA ENCONTRAR UNA POSIBLE SOLUCIÓN.

1. PROBLEMAS SIN PROBLEMA: Aquí incluyo a los que en verdad no son un problema, ya que su solución es lineal (es decir, sigue una serie de pasos sin capacidad para ramificarse) y sencilla de realizar. Es decir, si tienes hambre, comes (en realidad, esta es una no solución, pero de esto no hablaré aquí). También incluyo aquí a los exámenes. Si suspendes un examen, lo intentas en la siguiente convocatoria. Y también dado el caso de que te guste una persona y tengas que decirle algo. Se lo dices y ya está.

2. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN RAMIFICADA: Estos son los que la solución puede llevar a un inconveniente, es decir, a otro problema, y en los que hace falta tomar una decisión. Un ejemplo sería la operación de pecho. No te sientes bien con el tuyo, necesitas que te lo agranden. Posibles problemas: que te sientas avergonzada de cara a los demás, o que no tengas dinero. También incluyo el hecho de que no apruebes nunca los exámenes y tengas que dejarte la carrera. También si tienes cáncer, la solución es la quimioterapia.

3. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN IMPRECISA: Estos son verdaderos problemas, cuando no hay una solución definida. Por ejemplo, cuando te sientes solo y necesitas a alguien, necesitas enamorarte. No hay una persona, no hay un camino. También cuando no sabes qué es lo que quieres. También cuando tu enfermedad es desconocida. También si piensas en suicidarte.

4. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN EN LA ESPERANZA: Por ser tan grave, el problema consiste en sobrellevarlo y no en solucionarlo directamente, al menos en un principio. Por ejemplo, estar enamorado de alguien que no está enamorado de nosotros. Se podría solucionar directamente, con esperanza y mucha fuerza de voluntad. También querer liarse con un personaje famoso. También viajar a la luna. También tener una enfermedad para la que no se conoce la cura.

5. PROBLEMAS SIN POSIBLE SOLUCIÓN DIRECTA: La única solución es buscar alternativas y superarlo. Ejemplo, la muerte de una persona querida. El portátil se ha caído al suelo de un quinto piso y se ha hecho pedazos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Nosotros.

No podemos decir que no seamos increíbles, ingeniosos e inteligentes, nosotros, que surcamos los oceanos y los cielos, que hablamos a distancia, que tostamos el pan, que construimos cosas tan maravillosas. No podemos decir que no seamos bellos, admirables y fantasiosos, nosotros, que creamos cosas donde antes no había nada, que escribimos sentimientos en la roca, en el papel y en el aire, que superamos los obstáculos aunque sintamos dolor, que no nos rendimos. No podemos decir que no seamos buenos, simpáticos y comprensivos, nosotros, que creamos sociedades, que sentimos por los demás, que lloramos por los demás, que ayudamos a los demás sin pedir nada a cambio. No podemos decir que no somos hermosos.



Tampoco podemos decir que no seamos desconfiados e irespetuosos, nosotros, que necesitamos un gobierno, que creamos cárceles, que hemos torturado, que nos hemos reído de los demás. No podemos decir que no somos ignorantes ni orgullosos, nosotros, que nos equivocamos miles de veces, que no admitimos nuestros errores, que llevamos con nosotros nuestros fallos. No podemos decir que no seamos crueles y egoistas, nosotros, que matamos por falsas creencias, que nos hacemos daño por dinero, que hacemos guerras y asesinamos a inocentes. No podemos decir que no somos horribles.



No podemos decir que no somos vida.

Mi gran secreto.

Hace una semana, conducía el coche de mi madre por la carretera que va desde Rojales a Guardamar. A la izquierda podía ver el huerto de mi abuelo, con su casita blanca de los domingos y los dos enormes pinos, uno a cada lado. Conducía a una velocidad desorbitada, todo lo que el coche de mi madre podía ofrecerme. Justo delante tenía el puente que cruza el Río Segura. Así pues, decidí que había llegado el momento de recibir una importante dosis de adrenalina. Para estos momentos, lo mejor es no llevar puesto el cinturón de seguridad. Nunca se sabe, así que yo nunca uso el cinturón. No venían más coches de frente. Una vez hube alcanzado el punto más alto del puente, di un volantazo, que podría haber sido algo más que brusco, y enfilé en coche directo a las barreras de protección del lado izquierdo de la carretera (según la dirección yo que llevaba). El coche derrapó y estuvo a punto de girar en campana, pero alcanzó su meta: La barrera, con la que se estampó brutalmente. Noté cómo las ruedas traseras se elevaban hasta el cielo, cómo yo me elevaba y me golpeaba contra el parabrisas, que no se rompió. El capó casi se disolvió, y la barrera dejó de ser tal. Pocas fracciones de segundo después, yo y el coche caíamos precipitadamente a las rocas del río. Antes de llegar abajo -aquello no era una montaña rusa, aquello era mil veces mejor- usé el control zeta.

Entrando en la rotonda donde puedo elegir entre ir a Torrevieja, a Guardamar, o volver a Rojales, se me ocurrió una idea genial. Cogí la salida que va hasta Torrevieja. En una de esas rotondas que hay de camino, habían dos prostitutas sentadas en una silla. Aparqué, y contraté a la que más me gustó. Se montó en el coche, y allí mismo hizo su trabajo, hasta que me quedé satisfecho. Cuando me dijo el precio, usé el control zeta.

Saliendo de la rotonda que me llevaba a Torrevieja, debajo del puente de la nacional, habían dos coches con guardia civiles. Dos de los agentes estaban parados al lado de la carretera. Uno de ellos llevaba una de esas tiras metálicas que sirven para arrojarlas a la carretera y cuando un coche pasa por encima, destroza los neumáticos. El otro llevaba una automática. Aceleré y conseguí llevarme por delante al que llevaba la tira metálica. Cuando empecé a escuchar tiros detrás de mi, usé el control zeta.

Por fin, llegué a la rutina de mi hogar.
Mi madre se asomó por la ventana para comprobar que el coche estaba entero. Me miró, orgullosa, de que su hijo tenga una vida recta y normal, dentro de unos márgenes, y que de que fuera feliz.

Si pudiera extraer a la realidad los poderes de la informática...

...Control Zeta.

martes, 10 de noviembre de 2009

Simpatía por el FUERTE

Ya no hay lugar para las lágrimas tristes. Ya no sirven las excusas de quien pasa por un mar turbio de niebla oscura que nunca llegó a su destino alegando que la niebla era demasiado densa. Ya no hay momentos para atraer al pasado a que alimente las hogueras de nuestras pasiones aun calientes, pues ellas deben ser apaciguadas con el frío y la dureza de una fuerza que se oculta en todos nosotros, sin excepción. Ya no hay escondites para los débiles, donde tratan de meter la cabeza en un mundo paralelo que huye de su propia verdad. Ya no hay lugar para ocultar los miedos ni las debilidades, que estas, siempre consiguen aflorar para aparecer delante de un público ansioso de sangre y miseria. Débil, tus miedos son sangre y miseria.

No hay sitio aquí para los niños ricos que nacieron con la vida hecha, no hay sitio aquí para los superhéroes. Fuerte no es quien llega al final donde poder descansar. Fuerte es el que siempre seguirá en pie.

Deseo la muerte para Farson, si es lo que quiere. Deseo el dolor para los quejicas, si es lo que necesitan para no seguir luchando. Deseo el desamor para los desenamorados, si no tienen valor para seguir adelante. Deseo fracasos para los fracasados, si ya perdieron la esperanza de lograrlo.

Deseo sangre y miseria para todos aquellos perdidos en la niebla, porque ellos no se merecen compasión. Los débiles no merecen compasión. Se merecen la miseria donde ellos se regocijan, donde ellos se esconden, donde ellos se mienten, donde ellos lo destruyen todo y crean excusas.

No hay sitio aquí para los lloricas.

Simpatía por el cojo que corrió un maratón. Simpatía por la minusválida que fue madre. Simpatía por el retrasado que estudió. Simpatía por el pequeño que creció en espíritu. Simpatía por el calvo que se abrillanta el cráneo para demostrar a todos que está orgulloso. Simpatía para el desenamorado que olvidó, sin dudar ni un instante en que lo conseguiría. Simpatía por los guerreros.

SIMPATÍA POR EL FUERTE.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Aun no lo tengo claro...

Son los clics de la incomprensión que van tras la búsqueda de algo, desconocido. Es una especie de soledad con la que tienes que empujar a alguien a que tenga buena voluntad. No sé hasta qué punto esta tarea merece de más o menos o ningún esfuerzo. A veces, lo mejor (a veces? pero es que tienes tanta información como para decir a veces?) es montarse en la barca que lleva río a abajo y te lleva hasta una cascada. La esperanza está en que aparezca un nazgul a rescatarte a media caída. Que si no aparece el castañazo te lo llevas, pero antes (en menos tiempo) llegas abajo (que si no te montas en la barca, kpichi?). Oye, dolerá un poco, pero cuando antes te duela, antes se empieza a curar.

Y de la experiencia ni hablo, que parece la excusa de los perdidos.

Pero sí es verdad, por el ocho, que si mata pica al agarrar también pica después, que no por haberte picado una vez va a dejar de picar, que es de cabeza! De cabezones! Ah, pero no es la misma mata... ya, pero sí es la misma especie... ni que todas las redondas de los ríos tuvieran la misma forma! Sí, redondas! ¿Y caben todas en el mismo molde? Pues no, así que no te molestes en intentarlo.

Así que el siguiente paso no es ni más ni menos que otra pregunta. ¿Cuándo tengo que empezar a comerme las lembas para no morirme de hambre? Pues cuando la sientes (el hambre), capullo. La pregunta era que cuánto tiempo tienes que permanecer en la barca antes de caer por la cascada. Y la respuesta, depende de qué raza seas. Si eres enano, pronto, los enanos no ven mucho. Si eres humano, un poco más, que dices tú, si ves al nazgul al fondo está claro que te vas a dejar caer. Y si eres un elfo, pues ya de mucho antes sabes qué tipo de ilusiones te puedes hacer. Be elfo my friend. Pero también es verdad que un elfo delante de la cascada es tanto un elfo como humano, o enano. Recuerda! el nazgul puede estar bajo la cascada esperando y tú no lo habías visto desde arriba. Porque así, es que no lo ves, ni aunque seas elfo. Que no todo depende de ti, también del nazgul!!
Así pues, siempre puedes apearte y hacer una tranquila/cómoda/conformista y horizontal hoguera, donde quemas la porquería hasta que el humo empieza a oler mal...
Si no fuera porque ya me conozco...
Está claro, justo cuando vea el fondo, si no hay nazgul, salto. Ya lo aprendí en la nieve. Si te tiras tú, duele menos XD
Y luego está (si recordamos, montar en la barca no era la única solución) el no montar en la barca, e ir a pie. Cargar mi equipaje a la espalda, y hacer lo que he hecho siempre. Ir paso a paso y con calma, disfrutando del aire y de la lluvia. Así también se aprenden importantes lecciones... Así tienes más tiempo para elegir el camino, algo imposible si te dejas llevar por la corriente de un río. Sin caídas al vacío. Digamos que voy a dejar de elegir a la gente tan materialmente, tan ... al momento, y a primera vista. Pero, así es como ha sido siempre, y a veces ha funcionado. Aunque tú sabes muy bien qué es lo que quieres.
También está la tercera opción, la de arrojarse a la cascada directamente, sin pasar por la tierra, ni por la barca. Chapotea salmón que como mucho llegarás al mismo lugar de donde vienes.
Aun después de ver estas opciones, no lo tengo claro.
Aunque me merezco un premio. He conseguido mezclar unas cuantas metáforas relacionadas con un tema que pocos podrían entender, y no me he perdido. Aunque más premio se merece aquel no lector (que es lo que yo tengo, por suerte a veces... por suerte en este caso) que hubiera podido sacar chicha de algo así.
Y todo por una nota musical. ... ... no. no todo.
Porque el problema viene mucho más de fondo, mucho más de dentro de un cerebro perturbado por el pasado que aun busca un callejón por donde aflorar. Es la bolsa de viaje lo que más me pesa. Son unos zapatos ya un poco desgastados, aunque con una curiosa capacidad para regenerarse siempre, que no deja, y espero que nunca lo haga, de sorprenderme. Tengo tal cantidad de litio en mi cerebro que a veces me apetece compartirlo XD. Lo malo es que también tengo una capacidad asombrosa para quemarlo. No yo, si no más bien las cirscunstancias. Casi siempre son las cirscunstancias. Y casi siempre son temas relacionados. Ya sabéis todos, el rio, el nazgul, está claro como el agua de dicho río. Que sí, que está embarrada, pero sigue siendo agua. Y el agua, aunque tenga barro, sigue siendo transparante (porque la cuelas, muajaja). Creo que si algún no leyente ha llegado hasta aquí habrá dejado de leer por culpa de esa piedra. Joder, me ha dolido hasta mi.
Oh, todo esto y sin decir las palabras clave. Si es que las digo, te lo lees todo, y lo entiendes. Dos palabras! no es maravilloso! sí, el mundo es maravilloso! sí, tengo un subidón de litio!, sí, estoy hablando de trabajos manuales! no, nadie ha leído eso último! sí, hablo de notas musicales!
No... aun no lo tengo claro!!!

domingo, 25 de octubre de 2009

Cucarachaaaa!!

Me desabroché las cordoneras de mis zapatillas. Tironeé las solapas hacia los lados.

Metí un dedo, el gordo, en el hueco que queda entre el talón y la zapatilla. Luego empujo hacia abajo y la zapatilla sale, con sus más y sus menos rozaduras.

Así es como me quito las zapatillas cuando llego a mi casa.

Deposito el asunto sobre la leja, y observo cómo debajo de la suela aparece un líquido medio verde y el otro medio de marrón. Levanto la zapatilla para ver qué había debajo. Aun seguía viva en mi suela la cucaracha que aplasté hace tiempo. Después de mis piruetas y mis borracheras, de esas que empiezas a saltar por algún gracioso motivo, si miramos lo gracioso como un asunto subjetivo después de una subjetiva cantidad del ron, y paras de saltar de alegría hasta que olvidas el nunca recordado ya dicho motivo, pues al día siguiente te acuerdas del primer cubata, y el último, ese que arrojaste al váter a través de tu dentadura. Aun así, aun seguía pataleando y antenando como una guerrera. Aguantando sus entrañas dentro de su cáscara como quien se aguanta sus tripas en un vientre rasgado de arriba a abajo y de izquierda a derecha, e insiste en sobrevivir a pesar de que lo que ahora tiene en la mano no es más ni menos que su propio corazón bombardeando lo que seguramente serán sus últimos latidos.

Aun así.

Pegada con su propia mierda a mi suela.

Uff!, cómo le huele ya.

¡¡¡Y yo me extrañaba de que mis pasos sonaran a blanco y negro!!!


jueves, 2 de julio de 2009

CartA de SuicidiO

Me llamo Farson, y voy a suicidarme. Esta es, por tanto, mi carta de suicidio, mi último mensaje al mundo. Cuando termine de escribir, tomaré un bote entero de demerol, junto con lo que será mi último vaso de agua. Me acostaré en la cama y escucharé en mi reproductor de música el nocturno número dicinueve de Chopin. Poco después de que suene el último do, habré muerto.



Trabajaba en una empresa que fabrica juguetes. Era administrativo, me encargaba de la correspondencia, las llamadas, los recibos, los recados y otras muchas cosas. Tenía una oficina donde atendía al público, donde estaba mi teléfono, mi ordenador y mi naranjo-bonsái. Aunque eso era hace meses. Con el tiempo, ya no era tan útil para la empresa, y empezaron a rebajarme responsabilidades. Me quitaron el teléfono, y ya no atendía llamadas. Me cambiaron de oficina a otra más oscura donde ya no atendía a los clientes. Me quitaron el ordenador y ya no podía llevar la contabilidad. A mi nuevo despacho, me llevé la grapadora y el naranjo-bonsái. Empecé a servir cafés. He estado dos meses poniendo grapas y sirviendo cafés. La realidad es aplastante. Soy un verdadero inútil, un verdadero estorbo para la empresa para la que he trabajado durante años. Sé muy bien que sigo ahí porque no quieren pagarme el finiquito. Más barato les sale dejarme estar como un trasto más.



Vivo en un piso de alquiler, que comparto con otra persona. Se llama Fede, y le llamo amigo, y lo es. Vivo con él, con su gata, y con sus temporales novias con las que está. A mi parecer, se trae a chicas para tirárselas en su cuarto con demasiada frecuencia. Lo que para él es una noche de diversión, para mi son caderas que golpean una pared que coincide con la mía, son gritos y otros ruidos, son celos y envidias que no me dejan dormir. Fede es buena persona, pero con muy poco tacto para conmigo. Me cae bien su novia actual. Le gusta la misma música que a mi, hablamos a veces. Siento mucho esto por ellos. Van a ser los primeros que me encuentren.



Fede me presentó a una amiga suya, Amie, mientras nos tomábamos algo en un bar. Cuando hace esas cosas aumenta mi sensación de ser un completo idiota, un completo inútil. Aunque yo le sigo el juego y pongo esa pizca de esperanza en la chica. Pienso que si alguien puede conocerme, puedo llegar a gustar. Aunque mi autoestima no es, precisamente, brillante. Aquel fue un momento verdaderamente incómodo para mi, y más incómodo fue cuando Fede se alejó dejándonos a mi y a Amie solos. Yo no soy nada interesante ¿De qué iba yo a hablar a esta chica? Pues bien, poco hablamos, como es habitual. Aunque ya entrando al final de la "conversación", es decir, cuando los dos decidimos que ya estaba bien, me dijo que le gustaba pintar retratos... y que quería pintarme a mi. No sé, tal vez sí quería conocerme. Hace poco le compré una pulsera de hilos, pensaba dársela la semana que viene, que es cuando habíamos quedado para que me retratara. Va! yo no tengo valor para esas cosas.

Hace unos días, volví a casa enfadado del trabajo. Insinué a mi superior que yo podía llevar las cuentas del muevo juguete que iban a fabricar. Me dijo muy secamente y sin mirarme a penas que le trajera otro café y que me fuera a regar mi naranjo-bonsai. No es que no lo hubiera hecho otras veces, pero ese día yo estaba especialmente sensible. Volví a casa, y allí estaba Fede y su gata en pleno celo. Él enseguida supo que me pasaba algo y me ofreció una cerveza. La rechacé con un "NO" odioso. Odioso por cómo sonó y por como me sentí. Me senté en el sofá y encendí la televisión. Puse cualquier canal sin interés. La gata se acercó a mi y me lamió la mano. Quería mimos y caricias. Me aparté. Ella volvió a insistir. Tardó muy poco en consumir mi paciencia. Le grité gata idiota, y le di tal golpe con el brazo que salió volando por encima del respaldo y golpeó una lámpara que calló y se rompió. La gata maulló asustada y fue a refugiarse tras su amo. Nada me duele más que liberar mi furia con quien no se lo merece. Eso me hizo más que agravar mis sentimientos negativos. Me hizo sentir más miserable que nunca. No hice la más mínima señal de arrepentimiento. Ese día Fede discutió conmigo. No le hice caso y me fui de casa como vine. Ese día, mientras estaba sentado en un banco del parque en soledad, decidí escribir esta carta.

Quisiera decirle cuánto lo siento. No se merece que yo le haga esto... Pero soy tan cobarde. Y Amie... Hay tantas cosas que...

"Farson se dio cuenta de que aun habían unas pocas cosas que podría hacer. No podía abandonar todo eso sin más. Con la perspectiva de la muerte, Farson de olvidó del miedo y de la vergüenza. Consiguió disculparse ante Fede, y quedar después con Amie, la que le recomendó que abandonara de una vez su trabajo y se buscara otro. Estuvo demasiado ocupado haciendo todo eso para recordar que tenía una carta de suicidio a medias, mientras su vida se tornaba de un color azul precioso que ya había sentido antes. Continuó.

...meses después, de nuevo la vida no le ofrecía lo que sus deseos querían. Nada tan simple como una montaña rusa"

Me llamo Farson, y voy a suicidarme. Esta es, por tanto, mi carta de suicidio, mi último mensaje al mundo. Cuando termine de escribir, tomaré un bote entero de demerol, junto con lo que será mi último vaso de agua. Me acostaré en la cama y escucharé en mi reproductor de música el nocturno número dicinueve de Chopin. Poco después de que suene el último do, habré muerto...

miércoles, 1 de julio de 2009

Taluego!

Hoy escribo para tí y en tu honor. Porque te lo mereces y porque te lo has ganado. He aquí esta página de mi libreta negra, que es tuya. Pero atiéndeme bien, porque aunque sólo sea una breve página, es tan buena como todas las demás. Sí, es una página de las buenas. Me gusta pensar que es como una sonrisa. No despreciamos ni una sola sonrisa porque las saboreamos como lo que son... UNICAS.

Has escuchado mi "sol, fa#, sol; si, do, si" de una forma especial. Porque no toco con las manos, toco con el corazón, y eso lo entendiste muy bien.
He escuchado la armonía que surgía en lo profundo de tu garganta y eso no lo olvidaré jamás.
Yo me hacía el duro y tú mirabas mi entrecejo.
Te escuchabas con tu escucha-latidos-oscultómetro (jeje) y sonaba tan fuerte -- Será porque tienes un corazón muy grande y hermoso. Será porque quiere hacerse oír.
Deja que suene!
Taluego!!!!!!