domingo, 20 de diciembre de 2009

Cloud Connected

Los músculos de la espalda tiraban más de lo normal porque había levantado mucha carga sin sentido y sin ningún uso. Darse cuenta de eso le supuso también una carga para su cerebro, que ya lleno hasta arriba de planes que ocultaba, se cansaba y deseaba un inyección de insconsciencia y aturdimiento. Las piernas estaban casi consumidas por un esfuerzo hace poco realizado, y le obedecían lo justo para seguir sobreviviendo en esta ciudad de calles húmedas y frías, de calles resbaladizas. El mundo giraba continuamente y sus manos no se daban cuenta, porque no estaban allí, estaban en la fría dimensión del congelado junto con la punta de la nariz y la punta de los dedos. Tampoco se daba cuenta su olfato, abrumado y obnuvilado por una densa nube de material tóxico.
Pero todo el dolor desapareció. Todo dejó de tener sentido. Todo dejó de importar.
Y es que estaba sonando In Flames.

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