viernes, 16 de abril de 2010

Leyendas III: Mauron.

Mauron.
El océano se dividía en dos ante los ejércitos de la Alianza. Delante, surcaban el mar barcos con duros cascos de proa y ballestas de largo alcance, listos para hundir al enemigo. Detrás, los barcos de transporte iban repletos de valientes guerreros, hoplitas, que defenderían sus tierras hasta el final. La historia los recordaría como los “dementes”.
En el horizonte empezaron a divisarse unas altas columnas de humo entre gris y verde, y las altas torres de piedra negra. Eran las Tierras Fétidas que gobernaba Mauron con mano de hierro. Los hoplitas estaban ansiosos por la batalla.
Vieron venir de allí un pequeño bote. En él venía un hombre-orco vestido de tela verde. Su pelo era largo y grasiento, y sus ojos inyectados en sangre. Habló con voz gutural, apenas entendible: “Marcharos de aquí, nadie ataca a un siervo del Crim”. El general de los hoplitas preguntó: “¿Quién eres?”“Soy un diplomático a las órdenes de Mauron, y vengo a informaros de qué debéis marcharos, y de que El Supremo os va a dar una oportunidad, si os unís a él”
Entonces, el diplomático murió debido a las flechas que atravesaron el aire desde los barcos de Ende. Un grito de júbilo por parte de los hoplitas, que siguieron su marcha.
De repente, el mar se volvió burbujeante, y luego bravío, tanto que los barcos de guerra empezaban a perder el control. Nadie entre los guerreros del Superior Guarda ni Belo sabían qué estaba ocurriendo. Unos brazos con tentáculos, enormes, salían a la superficie y rodeaban los barcos. Los guerreros gritaban e intentaban cortarlos. Pero por muchos brazos que cortaban, otros aparecían detrás. Los brazos empezaron a girar bajo el agua, y formaron pronto un remolino. Tan poderoso era, que hacía girar los barcos hasta su centro, y los hundió en la inmensidad del fondo, destrozándolos y ahogando a sus tripulantes. Esta horrible visión fue recibida por los barcos de transporte de la Alianza que se encontraban aún lejos, más atrás. Entendieron que ese era un gran poder que no ponían superar, y dieron la vuelta con el resto de supervivientes, de vuelta a Tanoutia.

Llegaron al anochecer, pero no vieron alejarse las columnas de humo que seguían detrás en el horizonte. Temían por una represalia. Los guerreros desembarcaron y dieron las malas nuevas a sus ciudadanos, pero luego no se fueron a dormir. Ocuparon sus puestos de guardia.
A media noche, sonó un cuerno en la oscuridad. Un rugido que invadió las ciudades y el alma de los guerreros habitantes en la ciudad del Superior Guarda y Belo. Se escuchaba el sonido de unos potentes engranajes que hacían una labor. Se escuchó un latigazo, muy alto y claro. Después, silencio. Dos segundos después, un grave suspiro, seguido de un trueno devastador, una enorme piedra bañada en fuego chocó contra las murallas y las derribó. Todos estaban paralizados en Tanoutia.
Una sombra de orcos apareció por el hueco en la muralla, y ahora corrían libres por la ciudad. Sonaron más latigazos, y más truenos. Las piedras destrozaron los fuertes y las despensas con mucha velocidad. Los guerreros plantaron cara a los orcos, pero ellos eran muchos, y tenían potentes criaturas surgidas de algún abismo oscuro que luchaban de una forma devastadora que los hoplitas no llegaron a entender. La destrucción asoló ciertas ciudades en Tanoutia. Las redujo a escombros. Tal era el poder que Mauron todavía ostentaba.
Las tropas de Mauron volvieron a su tierra con todos los recursos de los que disponía la Alianza, y con muchas muertes en su lista.
Belo pudo huir a tiempo a otra ciudad de la Alianza. Pero el Superior Guarda murió.
La sangre de los guerreros del Superior Guarda se mezcló con las cenizas que produjo el fuego. Cuenta la leyenda, que el odio dio vida a aquella sangre entre la tierra, y de ella surgió un ser vivo con forma de humano, cuyo modo de vida era la venganza, que pronto comenzaría la reconstrucción de aquella perdida población. Este ser, sería el primero de una nueva generación de guerreros renacidos, y los gobernaría. Se hacía llamar, “El Homúnculo”.

1 comentario:

Unknown dijo...

Tendré que sentarme a leer estas crónicas... pintan súper bien y no he tenido tiempo de saborearlas como se debe..
Creo que les haré copy-paste (así cuando te hagas famoso, yo diré que tengo las originales y las pongo en subasta) ;)