Un guerrero se paró delante de su fila, alzó su escudo y su espada. Fue sincero consigo mismo, y se dijo lo que había en lo más profundo de su corazón: "Hoy moriré". Recordó los motivos por los que estaba aquí. Iba a defender su pueblo de los invasores que habían venido del otro lado del mar. El capitán de grupo levantó su estandarte y miró a todos y cada uno de sus soldados. Les habló con lo que había en lo más profundo de su corazón: "Hoy, todos moriremos". Gritaron, y su grito retumbó en las colinas y llegó a los oídos de los invasores, que temblaron, porque ellos tenían miedo, porque ellos no luchaban con lo que había en lo más profundo de su corazón.
A cada momento, él le regalaba su tiempo para escucharla, y ella, a cada momento, le regalaba un hueco en su mente donde poder comprenderlo. Dos años después, cada momento que ellos vivían aun formada parte del otro. Entonces, ella le explicó a él una necesidad que ocultaba hacía un tiempo: "Quiero tener un hijo contigo". Él no habló. Él se desnudó, y la desnudó, y no dejó que nada irrumpiera en lo que sería la culminación de un amor por el que tanto había hecho, por el que tanto había luchado. Dos meses después: "Amor mío, vamos a tener un hijo". Había llegado para él lo que sería el clímax de toda su existencia, la razón y el motivo por lo que había actuado en toda su vida. Pero el mismo día, la vida de ella había llegado a su fin. Su corazón había dejado de latir para siempre.
Animados por la furia y la convicción que invadía el corazón de todos ellos, comenzaron su carga brutal contra el enemigo. No había duda en sus caras, sólo confianza, y una sensación de desahogo, una energía que necesitaban expulsar de sus cuerpos. Es difícil perdonar a quien te roba algo, pero es mucho más difícil perdonar a quien intenta quitártelo todo. Así, la carrera hacia el fin de sus vidas no se produjo con titubeos, no se produjo con miedo. La carrera hacia el fin se produjo con pasión, pues había un motivo; se produjo con amor, porque había a quién defender. Se produjo con vida. Y al llegar a las filas enemigas, apuntaron con sus espadas a las cabezas, y las arrancaron, apuntaron con sus lanzas a los vientres, y los derramaron. Había sangre en su piel.
Cuando por fin él creyó, y entendió, que su amante había muerto, su respiración paró de pronto. Sus pupilas se encogieron hacia el interior aunque sus ojos se abrieron, queriendo mirar a ningún lado de este mundo. Su boca se abrió, y de ella quería salir un grito que no se produjo. Todos sus músculos se tensaron y actuaban por su cuenta. Había perdido el control de todo lo que se encontraba a su alrededor, y había perdido el control de sí mismo. Perdió su trabajo, su peso, su casa, y con el tiempo, también su familia y amigos. Aunque qué le importaban a él esas cosas, pues tenía la sensación de haberlo perdido todo. Cuatro meses después, se subió a lo alto de un edificio, de cuya caída jamás podría salir con vida.
Pero los enemigos también derribaban a sus adversarios. Ellos eran demasiados. Pero eso no amilanó al guerrero. La sangre salía de los cuerpos de sus enemigos, y también de los cuerpos de sus amigos. Vio morir a muchos que intentaron matarle antes, pero también vio morir a muchos de sus compañeros que le habían defendido. Él no tenía dudas, él luchaba por una razón. Y eso le dio la fuerza para romper muchas cabezas en cuyo interior no había motivos para estar allí. Su propio estandarte cayó a tierra. Su propio grupo cayó a tierra. Su propio escudo cayó a tierra. Y aun cuando toda esperanza cayó a tierra también, él jamás dudó, pues aun tenía su espada. Él jamás dudó, pues aun seguía con VIDA.
Él se encontró sentado en el peto que le separaba de la caída. Estaba destrozado por dentro, y eso cualquiera podría verlo por fuera. Sentía que su alma estaba rodeada de espuma, y se sentía envuelto en una oscuridad de la que no había conseguido salir. Pero hubo un destello y algo cambió en su mente. Se encontró con un recuerdo de ella, amándole. Se encontró con una energía que no sabía de dónde procedía, y le aparecieron unas ideas que hacían que su actitud fuera poco más que idiota. Pensó, que si fuera al revés, él no hubiera querido que ella hiciera esto. Se topó con una voz que le llamaba cobarde, por querer romper con su dolor en vez de enfrentarse a él. Fue de repente, cuando levantó sobre sus hombres y su espíritu el dolor grotesco que había estado destruyéndole. Superó esas fuerzas oscuras que le presionaban la garganta. Una energía que le recordaba que aun tenía oportunidad. A pesar del dolor, él no quería ser débil, no quería encogerse. A pesar de no tener nada, y a pesar de haberlo perdido todo. A pesar de haber olvidado el sentido de vivir. A pesar de haber sufrido como nadie debería sufrir jamás. A pesar de que lo más probable era que iba a continuar sufriendo. A pesar de todo eso, bajó del peto, y se dio otra oportunidad. Y es que él era un guerrero. Él aun seguía con VIDA.
5 comentarios:
No sé si he conseguido explicar aquí lo que yo quería explicar.
Pretendía plasmar una actitud hacia la vida que sólo las personas más valientes consiguen tener. Una actitud de pasión, de hacer las cosas que de verdad deseamos, y hacerlas con energía, el seguir adelante, el no dejar que las desgracias nos hagan desgraciados, si no aun más fuertes.
Pero lo que yo de verdad quería era proponer una solución a los problemas de nivel 4 y 5, que expliqué en el post anterior. Cuando no hay nada que hacer, es nuestra actitud la que diferencia a los fuertes y a los débiles. Y creo que es un buen momento para preguntar, ¿Y tú dónde pones la X?
plas plas plas plas!!!
Los pelos de punta, una genial idea alternar las historias.
Espero que ese hombre, siendo un guerrero, consiga salir adelante.
Devil came to me today, and he said what you want to need?
Yo lo unico que necesito es ser yo mismo, saber que soy yo y que los demás saben que soy yo, estar orgulloso y dar la cara al mundo, gente que sea como yo y que sienta que necesita sentir y vivir todo lo posible, porque las oportunidades que no se cogen, se pierden
P.D. di siempre lo que piensas porque es posible que alguien te lea la mente y sepa que estas mintiendo
(gracias misfits por estos pequeños placeres)
Misfits? jejejeje. Pues tal vez un día todos nos leamos la mente, y no sólo en la serie, jeje.
Publicar un comentario