El hombre recorría los abismos infinitos del universo, flotando en él como un cometa, experimentando las infinitas sensaciones que cada astro proporcionaba. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó una galaxia confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre recorría los abismos de la galaxia, paseando entre los sistemas y las estrellas. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó un planeta confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre recorría el aire, el mar y la tierra, vislumbrando las formas de vida inclasificables que habitaban en él. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó un suelo confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre, andaba, y subía montañas y bebía de los ríos. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó un hogar confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre distribuyó sus muebles, encendió la chimenea, y miró por la ventana. Pero el hombre tuvo miedo, y tapió las puertas, y buscó un lecho donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre tranquilamente dormía y soñaba con maravillas de otro mundo. Pero el hombre tuvo miedo, y construyó en su mente para protegerla de pesadillas un fortín donde entró, se acostumbró, y con el tiempo, se encerró...
Y así el hombre encerrado en su propia crisálida, espero la muerte...
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2 comentarios:
Y si uno no para la espiral al final tenemos mas capas que una cebolla... jejejejeje
¿Sabes una cosa? a veces parece que uno pone muchas barreras y las barreras aparentes se tiran solo con un soplido... solo hay que saber mirar bien.
;-) silvia.
Sí! Uno se pone barreras constantemente. Una pena...
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