jueves, 14 de enero de 2010

La pesadilla de Baltasar.

"Tenemos que matarle hoy".


Baltasar era arquitecto y había ido esa mañana a la catedral para hacer un estudio, y había escuchado esa frase de una mujer que se encontraba en la puerta trasera, junto con tres de sus amigas. Al acercarse él a ellas y entrar por la puerta, ellas callaron de pronto, y le miraron serias. Baltasar hizo como que no había escuchado nada, simplemente saludó, y entró.


Ellas eran amigas de una antigua novia suya, que hacía tiempo que no veía ni sabía nada. Pero recuerda muy bien que su ruptura no fue fácil para ella. Él siempre se ha sentido en parte culpable de aquel dolor.


Mientras tomaba notas de un muro deteriorado dentro de la catedral, una especie de eco llegó a sus oídos. Una frase que tal vez escuchó con demasiada claridad:


"Tenemos que matar al arquitecto".


Sintió un miedo repentino inesperado. Sí, tal vez, ellas querían vengarse. Tal vez ellas querían vengar las lágrimas que su amiga una vez dejó caer por él.


Al mediodía, Baltasar volvió a casa. Ellas ya no estaban allí.


Ese día, abrió la puerta de su piso un poco más lento de lo normal, y miró dentro antes de abrir del todo. Cerró la puerta y se mantuvo quieto cinco segundos para escuchar el silencio que invadía su hogar. Se aseguró de que el silencio fuera el mismo de siempre.


Mientras hacía la comida y mientras la comía, apenas podía escuchar la televisión, pues su mente se empeñaba en percibir cualquier cosa que se escuchara por encima de los altavoces. Subió el volumen, pero su mente siguió buscando en el silencio del pasillo.


Su mente le seguía repitiendo que "Tenemos que matar al arquitecto".


Pronto su paranoia se convirtió en verdadero miedo, así que decidió que no iría a esa catedral hoy. Pero tal vez alguien podía llamar para preguntar por qué no había ido. Así que apagó el móvil, y desconectó el teléfono. Alguien podía mirar a su ventana y ver que estaba abierta, así que la cerró. Se metió en su habitación, él no estaba hoy para el mundo. Se hizo oscuro pronto, pero él apagó las luces -alguien podría verlas desde fuera, aun con las ventanas cerradas. ¿Y si de verdad ellas querían matarle? Entonces vendrían a por él. Sí, vendrían. Así que cogió la mesa del comedor y la estampó contra la puerta de entrada. Ahora no se podía abrir.


Baltasar estaba en su cama, tapado con las mantas hasta la cabeza, pasando calor, cuando alguien llamó a la puerta.


Llamaba con energía. Y pronto se alzó una voz:

"Sabemos que estás ahí Baltasar, sal con nosotras".


Se tapó aun más y se mantuvo en silencio. Haría como que no está, y punto, así pronto se irían.

Traquearon más fuerte.


"No te escondas, sólo venimos a por ti".


Seguían traqueando.

Pero pocos minutos después, dejaron de hacerlo. Así que la casa se envolvió en silencio de nuevo. Había silencio en la casa, y pesar en el corazón de Baltasar.


Luego escuchó algo. Al principio no estaba seguro, pero cada vez lo estaba más. Había alguien en el pasillo que se acercaba a su habitación. Había pasos. Había presión en su garganta, y deseaba que sólo fuera su imaginación. Pero su deseo se desvaneció cuando el pomo de la puerta de su habitación giró, y se abrió. Aparecieron cuatro sombras en la oscuridad. Él grito y encendió la luz, y allí estaban las cuatro mujeres que había visto esa mañana en la catedral. Siguió gritando y maldiciendo.


"¿Qué coño estáis haciendo aquí?"


Ellas no hablaban, sólo se acercaban a él, le cogían cada una de cada extremidad y él no podía hacer nada. Gritó con fuerza pidiendo ayuda, pero nadie parecía escucharle. Siguió gritando cuando le sacaron de casa (la mesa del comedor que había puesto en la puerta estaba misteriosamente en su sitio de siempre), y siguió gritando en la calle cuando le metieron en un coche, y nadie parecía escucharle. Le llevaron a la catedral de nuevo.


"Baltasar, no has hecho bien en no venir hoy, tienes que acabar tu trabajo".


Baltasar decía cosas, pero nada de eso importaba a las mujeres.

Le plantaron detrás del altar. Allí había una gruesa puerta de madera que no estaba por la mañana. Le empujaron contra ella.


"Ábrela, pero ten cuidado, porque algo podría dañarse".


Aunque al principio se resistió a hacerlo, al final acabó abriéndola. Allí había una escalera que bajaba en espiral, a unas catacumbas quizás, no podía saberlo. Ellas le empujaron dentro, y le avisaron de algo.


"Cuando cerremos, ninguna voz podrá superar esta puerta, y ninguna fuerza podrá romperla. Baja hasta abajo, y busca allí tu destino".


"No", dijo él. Pero era demasiado tarde. Habían cerrado la puerta y él estaba encerrado. Pasaron largos minutos de, gritos, y de, oscuridad, y de, miedo,... hasta que la escalera empezó a aclararse poco a poco. Había una luz allí abajo.


Bajó las escaleras. Aquello era más profundo de lo que se esperaba.


Pisó el primer peldaño de abajo. Apareció ante él una enorme sala, que casi emulaba la cámara principal de la parte de arriba de la catedral. Sólo que allí no había bancos, y la luz no venía del sol atravesando las ventanas, si no de antorchas que palpitaban a lo largo de todos los muros.


Entró en la sala.


Sus pasos retumbaban y producían ecos infinitos. Miró al fondo. Había alguien allí, a lo lejos. Dijo Baltasar:


"¿Quién hay ahí?"


Entonces se escuchó algo indefinido. No eran exactamente pasos, era un traquear de maderas. Maderas podridas. Y aquel ser se movía. Se acercaba a Baltasar balanceándose como si estuviera ebrio.


Miró a su rostro, y palideció.


Era el rostro de lo que fue su novia. La amiga de las personas que lo metieron en este agujero. Pero su rostro no estaba entero. Su ojo izquierdo pandeaba fuera de su órbita sujeto por unas finas terminaciones nerviosas. La parte inferior de la mandíbula parecía estar colgada de los colgajos de la piel de la cara. Un cuchillo estaba clavado en su esternón. Uno de sus pechos había sido amputado como si lo hubieran cogido, apretado, y estirado sin compasión. No había signos de que estuviera vestida. Ni viva.


Ella se acercaba a él. Él estaba paralizado por el miedo. Maderas podridas.


Su mano derecha era un muñón, donde tenía clavada una larga estaca de madera que golpeaba en el suelo y producía ese ruido de madera podrida. Andaba con las piernas abiertas. Su entrepierna estaba destrozada, sangrante, casi inexistente, un círculo de dolor.

Verticalmente tenía clavada, en lo que fuera antes su sexo, una enorme estaca, que llegaba al suelo y atravesaba su cuerpo por la espalda, elevándose al aire, roja, grotesca. Todo indicaba que su locura le llevó a un onanismo mortal cuyo dolor impidió a su alma emigrar de este cuerpo surgido de infierno terrenal.


Intentaba comunicarse, hablaba con sílabas largas, rasgadas, como si sus cuerdas vocales fueran lijas. Ronquidos agudos y burbujeantes en sangre. Y entre inconfundibles sonidos como rugidos y balbuceos, Baltasar pudo entender una palabra:


"A.... MA.... ME...."






miércoles, 6 de enero de 2010

La fabulosa historia de Lana.

Lana era una chica que nació preciosa, como todos los bebés del mundo. Llegó sana a la adolescencia, pero con un defecto muy cruel para ella. Era fea. En realidad no me importa si era demasiado delgada o demasiado gorda, la cuestión es que la pobre, pues eso, era fea. Muy pronto empezó a verse discriminada por sus compañeros y aprendió en seguida qué era la soledad. Se asustó de una sociedad repugnante, así que se encerró en el cubículo de su habitación a desarrollar cada una de sus aficiones y a cumplir con su función, que era simplemente estudiar. Sacó las mejores notas, y pronto fue la mejor jugando al ajedrez y otras cosas similares que no se ejecutaban necesariamente en compañía de otros. Lana siguió creciendo, y cuando alcanzó su madurez física, su cuerpo dio un giro repentino. Ahora su físico era más que deseable, y aunque tardó algún tiempo en darse cuenta, cuando lo hizo, pronto empezó a usar su nueva arma. Hizo sobre todo amigos que querían algo más de ella. Supo que era el centro de atención, y supo, que podría controlar a casi todos ellos. Se volvió celosa mientras tenía una relación. Se volvió más controladora, y deseó tener el poder de las acciones de las personas que estaban a su alrededor. Algo en su fuero interno había resurgido, algo parecido a la venganza. "Puedo hacer lo que quiera". Y así lo hizo. Se olvidó de que las personas tienen sentimientos, y se olvidó de que ella una vez también los tuvo. Dejó de amar, y empezó a usar. Empezó a cazar. Nadie se daba cuenta de nada porque Lana ahora era guapa, simpática e inteligente. Dejó de sentir por los demás, porque ellos nunca habían sentido por ella. Había caído en el error que cometemos al odiar. Había caído en el error de tener miedo a quedarse sola de nuevo, así que ataba a los demás. Decía "te quiero" a los que le decían "te quiero" para tenerles ahí cogidos de los cataplines. Incluso le decía "te quiero" a más de dos. Incluso se dejó amar tranquilamente de quien ella no amaba, sólo porque era divertido, sólo porque quería una colección a la que acudir en caso de que alguien le rechazara.

Lana sabía que si los demás supieran cómo era ella de verdad, la abandonarían. Lana cometía errores continuamente porque tenía miedo. Lana tenía un problema que no sabía solucionar.

Calcetineeees!!!! XD


wEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!

lunes, 4 de enero de 2010

Trakatá!

Una torre de cartas en medio de una ventisca es flissssflus y flaraflás floooo flisflis faraflero.

Un jarrón de cristal sobre nada es catarracastratroska y capón el que te llevas.

Pepe bebe ron en una escalera es flas borrompón borromponpero crasch barromtrás borromkopón.

Sheldom llama a la puerta es toctoc peni, toctoc peni, toctoc peni, toctoc peni, peni abre puerta blas guantazo splash.

Me pincho con el compás es ay duele, ay duele, ay duele flis sangre toc sangre suelo flash resbalo y trococotocotacotrás.

Yo con la batería es pum chas pum pam pum chas pum vuela baqueta flouw baqueta suelo trocotó estiro mano (silencio) me caigo de la silla catapún batería suelo katraskakotrás chin pún.

Trakatá, trakatá, trakatá!
Ups!

jueves, 31 de diciembre de 2009

2009-2010

Se va a terminar un año al que le he cogido muchísimo cariño. Todo empezó regular, pero ha acabado divinamente. Cada bocanada de aire la he tomado hasta el final, dejando que entrara en mi todo lo que ese aire llevaba, fueran cosas buenas o cosas malas. Me cuesta dormir, pero YA NO por el miedo a tener que levantarme al día siguiente, si no por las ganas que tengo de despertar y seguir con las mil cosas que siempre están rondando mi cabeza y que me encantan y las disfruto. Ya no me da pereza, ni siquiera ahora en invierno -que se está tan caliente en la cama y tan frío fuera- a despertarme y tirar las mantas a un lado y pensar "allá voy!". Y pienso que es ahora el momento para dar un agradecimiento especial a quien ha sido un magnífico detonante: Tayde. Cualquiera que haya hablado 20 min conmigo tiene que haber oído hablar de ella, XD. Y después vino la música, que no puedo creer cómo es posible que ocupe tantísimo de mi tiempo. Todo empezó hace mucho, en casa de alguien con quien me he reencontrado (también en este año), y a quien admiro muchísimo. Quien, además, me ha traído nuevas e inesperadas ilusiones. Nuevas propuestas para el 2010. Ende y piano -y guitarra y también batería. Además de tener los mejores amigos que podría esperarme. Un día hice una lista con lo que sería un amigo perfecto. Descubrí que ese amigo imaginario era una patata con lo que he podido encontrar aquí, en el mundo material. En el plano material -y disculpar si no os dedico todo el tiempo que merecéis, es difícil hacerlo todo- Que te salgan bien los planes, mola, que te salgan mejor de lo esperado, mola mucho más. Es genial llegar a casa de uno con las piernas cansadas, con el cuerpo cansado, con la respiración agotada. Y sobre mis deberes con la carrera, pues, ya hablaremos el año que viene, XD. Voy a coger mi canción favorita, "please, please, please, let me get what i want", y me voy a limpiar el culo con ella, porque otras muchas han ocupado su lugar durante este año 2009. Año que voy a acabar dejándome la vida, y como siempre debería hacerse, con mojito, buena música (tocada por mi, muajaja), los mejores amigos, y mucha, mucha energía y mucha ilusión. Va a ser maravilloso tomarme las últimas uvas con la hija de mi prima Irene, Aitana, que ha nacido hace dos días (no es una frase hecha) y del que además soy padrino. Es algo nuevo que crece y se hace fuerte en mi vida. Hasta con la familia- de la que siempre me he sentido un poco desapegado- me he sentido agusto últimamente. Qué bien me sienta decir a las personas que alguna vez dudaron de mi y me llamaron conformista -cuando ni siquiera entendían del todo qué significaba eso- mirar lo que tengo. Lo tengo TODO. Y todo, absolutamente todo, lo he conseguido yo.
Y por fin termino con lo que es mi primer post personal y directo de toda mi vida como bloguero. El primero y espero que el último, porque este no es mi estilo, jeje. Demasiado pastel tengo en la boca y al final vomitaré.
->PUES HOY TOCA DESANGRARSE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

viernes, 25 de diciembre de 2009

Starlight

Emi saltaba al ritmo de Starlight. Salta al sofá y sobre una silla se impulsa y mira el aire que le golpea hasta llegar al techo con una mano agitada y salvaje que ha decidido coger las estrellas del cielo, allá arriba muy alto, bien alto, más alto que nunca. Emi giraba y giraba al ritmo de Starlight. Un talón sobre el suelo y sobre su doble par de calcetines no notaba el frío, cojín verde, cojín azul, lámpara del suelo, mesa de estudiar, puerta de salir y entrar, giraba Emi descontrolad@ con los brazos sueltos y otra vez cojín verde y azul, lámpara del suelo, mesa de estudiar y puerta de salir y entrar, el mundo giraba sin barreras. Emi gritaba al ritmo de Starlight. Su voz podría ser grave o aguda, débil o fuerte pero no le importaba porque no escuchaba, no oía, ni el sonido de su voz ni el sonido que había en la garganta muy al fondo de las almas que son tristes porque nunca encontraron un camino por donde ir. Emi había enloquecido al ritmo de Starlight, y ya no importaba nada, sólo Emi importaba, y Starlight, y su doble par de calcetines.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Cloud Connected

Los músculos de la espalda tiraban más de lo normal porque había levantado mucha carga sin sentido y sin ningún uso. Darse cuenta de eso le supuso también una carga para su cerebro, que ya lleno hasta arriba de planes que ocultaba, se cansaba y deseaba un inyección de insconsciencia y aturdimiento. Las piernas estaban casi consumidas por un esfuerzo hace poco realizado, y le obedecían lo justo para seguir sobreviviendo en esta ciudad de calles húmedas y frías, de calles resbaladizas. El mundo giraba continuamente y sus manos no se daban cuenta, porque no estaban allí, estaban en la fría dimensión del congelado junto con la punta de la nariz y la punta de los dedos. Tampoco se daba cuenta su olfato, abrumado y obnuvilado por una densa nube de material tóxico.
Pero todo el dolor desapareció. Todo dejó de tener sentido. Todo dejó de importar.
Y es que estaba sonando In Flames.

domingo, 13 de diciembre de 2009

GUERRERO

Un hombre se paró en la calle delante de una mujer, a la que había visto muchas veces. Le dijo lo que había en lo más profundo de su corazón: "Te amo". Ella le contestó con sinceridad: "Yo no te amo, pero te quiero, y te daré una oportunidad". Así encauzaron una relación, en la que había besos y sexo, en la que había compromiso, comprensión y confianza. Un año después, él le regaló por su aniversario algo que él sabía que ella deseaba. Entonces ella habló con lo más profundo de su corazón: "Yo también te amo". Ese día hicieron el amor, y los gritos de ambos perturbaron a todos aquellos solitarios y ansiosos.

Un guerrero se paró delante de su fila, alzó su escudo y su espada. Fue sincero consigo mismo, y se dijo lo que había en lo más profundo de su corazón: "Hoy moriré". Recordó los motivos por los que estaba aquí. Iba a defender su pueblo de los invasores que habían venido del otro lado del mar. El capitán de grupo levantó su estandarte y miró a todos y cada uno de sus soldados. Les habló con lo que había en lo más profundo de su corazón: "Hoy, todos moriremos". Gritaron, y su grito retumbó en las colinas y llegó a los oídos de los invasores, que temblaron, porque ellos tenían miedo, porque ellos no luchaban con lo que había en lo más profundo de su corazón.

A cada momento, él le regalaba su tiempo para escucharla, y ella, a cada momento, le regalaba un hueco en su mente donde poder comprenderlo. Dos años después, cada momento que ellos vivían aun formada parte del otro. Entonces, ella le explicó a él una necesidad que ocultaba hacía un tiempo: "Quiero tener un hijo contigo". Él no habló. Él se desnudó, y la desnudó, y no dejó que nada irrumpiera en lo que sería la culminación de un amor por el que tanto había hecho, por el que tanto había luchado. Dos meses después: "Amor mío, vamos a tener un hijo". Había llegado para él lo que sería el clímax de toda su existencia, la razón y el motivo por lo que había actuado en toda su vida. Pero el mismo día, la vida de ella había llegado a su fin. Su corazón había dejado de latir para siempre.

Animados por la furia y la convicción que invadía el corazón de todos ellos, comenzaron su carga brutal contra el enemigo. No había duda en sus caras, sólo confianza, y una sensación de desahogo, una energía que necesitaban expulsar de sus cuerpos. Es difícil perdonar a quien te roba algo, pero es mucho más difícil perdonar a quien intenta quitártelo todo. Así, la carrera hacia el fin de sus vidas no se produjo con titubeos, no se produjo con miedo. La carrera hacia el fin se produjo con pasión, pues había un motivo; se produjo con amor, porque había a quién defender. Se produjo con vida. Y al llegar a las filas enemigas, apuntaron con sus espadas a las cabezas, y las arrancaron, apuntaron con sus lanzas a los vientres, y los derramaron. Había sangre en su piel.

Cuando por fin él creyó, y entendió, que su amante había muerto, su respiración paró de pronto. Sus pupilas se encogieron hacia el interior aunque sus ojos se abrieron, queriendo mirar a ningún lado de este mundo. Su boca se abrió, y de ella quería salir un grito que no se produjo. Todos sus músculos se tensaron y actuaban por su cuenta. Había perdido el control de todo lo que se encontraba a su alrededor, y había perdido el control de sí mismo. Perdió su trabajo, su peso, su casa, y con el tiempo, también su familia y amigos. Aunque qué le importaban a él esas cosas, pues tenía la sensación de haberlo perdido todo. Cuatro meses después, se subió a lo alto de un edificio, de cuya caída jamás podría salir con vida.

Pero los enemigos también derribaban a sus adversarios. Ellos eran demasiados. Pero eso no amilanó al guerrero. La sangre salía de los cuerpos de sus enemigos, y también de los cuerpos de sus amigos. Vio morir a muchos que intentaron matarle antes, pero también vio morir a muchos de sus compañeros que le habían defendido. Él no tenía dudas, él luchaba por una razón. Y eso le dio la fuerza para romper muchas cabezas en cuyo interior no había motivos para estar allí. Su propio estandarte cayó a tierra. Su propio grupo cayó a tierra. Su propio escudo cayó a tierra. Y aun cuando toda esperanza cayó a tierra también, él jamás dudó, pues aun tenía su espada. Él jamás dudó, pues aun seguía con VIDA.

Él se encontró sentado en el peto que le separaba de la caída. Estaba destrozado por dentro, y eso cualquiera podría verlo por fuera. Sentía que su alma estaba rodeada de espuma, y se sentía envuelto en una oscuridad de la que no había conseguido salir. Pero hubo un destello y algo cambió en su mente. Se encontró con un recuerdo de ella, amándole. Se encontró con una energía que no sabía de dónde procedía, y le aparecieron unas ideas que hacían que su actitud fuera poco más que idiota. Pensó, que si fuera al revés, él no hubiera querido que ella hiciera esto. Se topó con una voz que le llamaba cobarde, por querer romper con su dolor en vez de enfrentarse a él. Fue de repente, cuando levantó sobre sus hombres y su espíritu el dolor grotesco que había estado destruyéndole. Superó esas fuerzas oscuras que le presionaban la garganta. Una energía que le recordaba que aun tenía oportunidad. A pesar del dolor, él no quería ser débil, no quería encogerse. A pesar de no tener nada, y a pesar de haberlo perdido todo. A pesar de haber olvidado el sentido de vivir. A pesar de haber sufrido como nadie debería sufrir jamás. A pesar de que lo más probable era que iba a continuar sufriendo. A pesar de todo eso, bajó del peto, y se dio otra oportunidad. Y es que él era un guerrero. Él aun seguía con VIDA.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Tú dónde pones la X, delante o detrás?

1. Hacer algo por un sueño es subir una escalera, llegar hasta arriba y tocar la campana. Deshacer el sueño es volver a bajar la escalera.

2. Hacer algo por un sueño es llevar una campana en la mano, y hacerla sonar continuamente.



Para explicar esto, voy a poner como ejemplo al amor, ya que nunca se pasa de moda. Para los quisquillosos, diré que no hablo del amor al arte, ni a la amistad, ni a la familia. Hablo del amor de pareja, como cónyuge, como sexo, confianza y convivencia. Usaré a una figurada y completamente inventada persona que esté sola y sepa estar sola. Las que no saben no pueden diferenciar entre el amor y la necesidad, así que no me sirven para nada en este caso.

APUNTE MENTAL: Supone un suplicio estar solo al que no sabe estar solo como supone un suplicio obligar a hacer divisiones a quien no sabe usar la calculadora, pero ambas pueden aprender.

Continuemos. Señorito solitario quiere ser feliz y realiza una lista con sus deseos y necesidades. Entre ellas escribe: "Encontrar el amor". Elegí este deseo de la lista porque es el más común y del que solemos avergonzarnos más, ya que no es fácil admitir que estamos solos, ni siquiera a los amigos, porque si admitimos eso a un amigo a veces suena a "Me siento solo, tú a mi no me haces compañía". Con todo esto, queda claro, no busca sólo compañía, ni sólo sexo, quiere las dos cosas. Esto le plantea un problema de nivel 3 (ver anexo 1 al final de esta entrada). Es aquí cuando entran en juego las dos ideas que puse al principio (ya lo explicaré). Hay que tener en cuenta que lo que aquí está en juego es la felicidad. Hemos hecho una lista con acciones, porque queremos ser felices. La felicidad es lo único que importa.

Llegado este momento, es hora de plantear soluciones concretas. Como nuestro problema es de nivel 3, en realidad no hay soluciones concretas (una chafada). Pero sí podemos diseñar una nueva lista, una con las cosas que podríamos concretar. Ahí va:
1. Hacerse una cuenta en alguna página de contactos de internet.
2. Hablar con la chica maja del otro día (Este problema es de nivel 1, pero nos puede ayudar a solucionar el otro problema)
3. Hacer deporte. Es importante sentirse bien con uno mismo.
4. Leer en voz alta para recuperar la confianza al hablar.
5. Apuntarse a algún club o cursillo para conocer gente nueva.
6. Salir más a menudo los fines de semana.

Habrían muchas más, pero esto es sólo un ejemplo de lista de soluciones posibles. No se pueden hacer grandes cosas, en verdad, porque si se pudieran no sería un problema de nivel 3.
Decidimos emprender el punto 1. Rellenamos el formulario, mandamos algunos mensajes a personas interesantes, y esperamos. Una semana después, ya estamos aborrecidos de la puta página de contactos y nos entristecemos. Aun así lo seguimos intentando, sabiendo que esto no nos resulta una tarea agradable. Aquí pues, la hemos cagado. Nos hemos olvidado de lo que queríamos conseguir... ¿Tener pareja? No,... Ser felices. También podría ser que encontráramos una pareja adecuada, pero esas cosas no suceden en este blog.

Queríamos subir la escalera para tocar la campana (opción 1 del principio) y nos hemos quedado a medias. Como no hemos tocado la campana, bajamos la cabeza y la escalera.
Ahora es el momento de volver a la lista de soluciones. Me decanto por la solución 3, hacer deporte. Si me apunto al club de tenis además emprendo la solución 5. Voy a entrenar dos veces a la semana, hago mis toques, me ducho, me miro al espejo y noto como cada día estoy mejor formado. Descubro una cosa maravillosa. No supone ningún esfuerzo psicológico para mi hacer deporte, es algo que me gusta y lo estoy disfrutando, al mismo tiempo que sigo abriendo puertas para un problema que es de nivel 3. Lo que estoy haciendo es algo muy importante. He optado por la solución 2 del principio, es decir, llevo una campana en la mano y la estoy tocando.

¿Qué ha pasado? Tenía una solución 1, que no funcionó, y la rechacé. Para mi fue fácil rechazarla, pero hay muchos cabezotas que se empecinan en hacer cosas que no les hacen felices. La correcta forma de pensar no es subir arriba para tocar la campana, es llevarla encima. Es buscar una solución cuyo desarrollo nos haga, por lo menos, sentirnos un poco mejor. Es poner la equis delante XD, y no detrás DX.
...
Es disfrutar con el camino.
...
Toda esta historia compleja para explicar algo tan sencillo. Y es que las cosas son sencillas, pero el proceso de asimilación de nuestro cerebro, es complejo.




ANEXO 1. CLASIFICACIÓN DE LOS PROBLEMAS EN FUNCIÓN DE LO DIFÍCIL QUE SEA ENCONTRAR UNA POSIBLE SOLUCIÓN.

1. PROBLEMAS SIN PROBLEMA: Aquí incluyo a los que en verdad no son un problema, ya que su solución es lineal (es decir, sigue una serie de pasos sin capacidad para ramificarse) y sencilla de realizar. Es decir, si tienes hambre, comes (en realidad, esta es una no solución, pero de esto no hablaré aquí). También incluyo aquí a los exámenes. Si suspendes un examen, lo intentas en la siguiente convocatoria. Y también dado el caso de que te guste una persona y tengas que decirle algo. Se lo dices y ya está.

2. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN RAMIFICADA: Estos son los que la solución puede llevar a un inconveniente, es decir, a otro problema, y en los que hace falta tomar una decisión. Un ejemplo sería la operación de pecho. No te sientes bien con el tuyo, necesitas que te lo agranden. Posibles problemas: que te sientas avergonzada de cara a los demás, o que no tengas dinero. También incluyo el hecho de que no apruebes nunca los exámenes y tengas que dejarte la carrera. También si tienes cáncer, la solución es la quimioterapia.

3. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN IMPRECISA: Estos son verdaderos problemas, cuando no hay una solución definida. Por ejemplo, cuando te sientes solo y necesitas a alguien, necesitas enamorarte. No hay una persona, no hay un camino. También cuando no sabes qué es lo que quieres. También cuando tu enfermedad es desconocida. También si piensas en suicidarte.

4. PROBLEMAS CON SOLUCIÓN EN LA ESPERANZA: Por ser tan grave, el problema consiste en sobrellevarlo y no en solucionarlo directamente, al menos en un principio. Por ejemplo, estar enamorado de alguien que no está enamorado de nosotros. Se podría solucionar directamente, con esperanza y mucha fuerza de voluntad. También querer liarse con un personaje famoso. También viajar a la luna. También tener una enfermedad para la que no se conoce la cura.

5. PROBLEMAS SIN POSIBLE SOLUCIÓN DIRECTA: La única solución es buscar alternativas y superarlo. Ejemplo, la muerte de una persona querida. El portátil se ha caído al suelo de un quinto piso y se ha hecho pedazos.