Teniendo en cuenta que el 70% de los españoles no fuma y que de 50.000 muertes relacionadas con el tabaco, 1200 son de fumadores pasivos, me parece normal que se haya aprobado esta ley anti-tabaco del 2 de enero. Era absurdo que un no fumador tuviera que aguantar el humo de otras personas. En principio, no termino de ver correcto que se use una prohibición para solucionar un problema. Pero si la gente, usando su sentido común y su sano juicio no es capaz de pensar que molesta a la gente de su alrededor cuando fuma, entonces hay que tomar medidas, y las que se han tomado me parecen muy oportunas, aunque incompletas para mi gusto. Al menos respecto a lo que al papel se refiere (es decir, que escribir leyes es fácil, hacerlas cumplir, no tanto).
Aun se puede fumar en las terrazas de los bares y en las colas de los cines. Yo también lo prohibiría, pues no sería la primera vez que me he tenido que tragar el humo del fumador que estaba sentado en la mesa de al lado. Aunque es cierto que eso sería excesivo, ya que esta ley no pretende prohibir simplemente. Lo que pretende es que la gente deje de fumar, o que por lo menos, deje de molestar en lo posible a los no fumadores. Y en definitiva, lo que pretende, es fijar más y mejor en la conciencia de las personas que, si fumas, molestas.
Una excusa que suelen usar los fumadores en contra de esta ley, es que muchos bares tendrán que cerrar, ya que los que solían frecuentarlos eran fumadores. Es posible que se "desmotive" al 30% que fuma a ir a los bares, pero también se "motiva" al 70%. Muchos fumadores dicen, a mi entender con cierto aire infantil: "pues ya no iré al bar a tomar mi caña y me la tomaré en mi casa". Yo estoy seguro de que acabarán bajando al bar, tarde o temprano, fume o no fume.
Si la gente deja de fumar, dejarán de gastarse esos millones de euros comprando cajetillas, y el gobierno dejará de ganar los impuestos que ganan con el tabaco, y tendrán que añadirlos a otras cosas. Puede ser, pero también se ahorrarán muchos millones en salud pública (ya que tendremos una sociedad más sana) y podrán invertirlos en otra cosa.
En su momento, salió esa ley que obligaba a los establecimientos a dividir las estancias entre fumadores y no fumadores. Me parece que aquello fue un error del gobierno, en su intento de llegar a este punto paulatinamente. Y como error que es, si el mundo fuera justo, los bares que invirtieron en las separaciones deberían ser indemnizados.
Hay quien dice que el humo del tráfico también es nocivo para nosotros, y que sin embargo eso no lo prohíben a pesar de ser incluso más nocivo que el tabaco. Y bien, aludiendo a Michael Ende digo que, el humo del tráfico y de las industrias es otro problema, y deberá resolverse en otra ocasión.
Otra forma de verlo, es pensar que los bares son lugares "privados", y por lo tanto, si es privado, uno podría fumar igual que lo puede hacer en su casa, y dejar que fume quien quiera. Pero legalmente no es exactamente así (he querido enterarme cómo es exactamente, pero ya me enteraré otro día), ya que eso correspondería a otra forma de gobierno, capitalista en extremo. Está claro que en una habitación pública un fumador no tiene cabida (menos en las cárceles, que sí la tiene), pero si es privada, es otra cosa.
Mucha ley, mucho pensar, y muchas buenas intenciones (así quiero verlo yo), pero la ley ha de hacerse cumplir, y según tengo entendido, en algunos sitios se respeta, y en otros no. En principio, no debería fumarse en sitio cerrados porque molestas, y en segundas, ahora además no debes fumar porque está prohibido, por lo tanto quien decida ir a un bar/discoteca y encenderse un pitillo me parece que es, simple y llanamente, GILIPOLLAS.
jueves, 6 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Sol, playa y arena.
Ella tiene la piel morena y el pelo largo y oscuro. Acostada sobre la arena tostada por el sol, deja que las olas del mar mojen sus piernas ligeramente dobladas. Mantiene los brazos sobre su cabeza. Como vestido, sólo tiene su propia piel. Se mece suavemente, y nota el crujir de la arena bajo ella, que la acaricia con calor, y a ella le encanta.
Mira hacia el mar, y ve venir al hombre nadando hacia ella. Sus brazadas le parecen tan lentas como un amanecer, pero tan implacables como el amanecer mismo. Se yergue al llegar a la orilla y deja ver sus anchos brazos y su torso. Su pelo mojado casi llega a los hombros. Ella le mira y piensa que no cumple con el típico modelo de pasarela, delgado y con musculatura artificial. Sabe que esa carne es natural y salvaje como una fiera. Tiene un aura de protección que la hace sentirse a salvo, y al mismo tiempo, entiende que él podría matarla, si quisiera. Él va a hacer con ella lo que quiera, y ella va a dejarle.
Su miembro le balancea al aire al salir del agua, y su visión la humedece por dentro. Sus pasos se han acelerado casi imperceptiblemente para acercarse, como si ella fuera a irse, pero no hace falta, porque parece que no existan barreras entre sus deseos y su realidad. Ella se quedará donde está, hasta que él quiera.
Se recuesta sobre ella, cubriéndola. Una mano fuerte la sujeta por la nuca que levanta su cabeza para hacer juntar sus labios. Se entreabren para dejar paso a las lenguas que se buscan sin parar.
Ella se entretiene apretando un falo que ha descubierto erguido y duro.
Él usa un brazo para abrirle las piernas, sujetando y estrujando su muslo con una mano que sólo cumple la voluntad de su dueño. Aparta ese muslo con un empujón, que la hace vibrar, estremecer, y gemir suavemente como a través de un muro. Todo en él es fuerza, y todo en ella es deseo. El inserta su energía en ella, y ella siente electricidad por todo su cuerpo.
domingo, 2 de enero de 2011
AUTOBIOGRAFÍA MUSICAL
AUTOBIOGRAFÍA MUSICAL
Gracias al Spotify, he podido tener fácil acceso a canciones y temas musicales que hacía muchísimo que no escuchaba. Me he dado cuenta de que esos temas ahora ya no me gustan demasiado, sin en cambio, algunos de ellos han dejado su influencia en lo que me gusta ahora. Y, partiendo de eso, se me ocurrió escribir una autobiografía musical. Es muy difícil decidir las canciones que me gustaban más o menos, o cuales de ellas dejaron mayor huella, ya que el gusto por un estilo de música u otro es subjetivo hasta el infinito. Lo he intentado organizar por etapas que intentan seguir un orden cronológico. Me he saltado las etapas iniciales de “canciones infantiles”, por el simple hecho de que no recuerdo las canciones de entonces. Todo empieza a partir de 1995, yo tendría 8 años.
Voy a usar enlaces de Youtube en vez de Spotify, ya que así es mucho accesible. Si alguien lo lee por casualidad y le interesa escuchar alguna canción, le recomiendo que cliqué sobre el enlace y que elija la opción "Abrir enlace en una pestaña nueva".
Etapa 1. Lo que había: Llamo así a esta etapa porque entonces no tenía gusto propio, y escuchaba simplemente lo que había en la estantería de mis padres. Había más CD ‘s y vinilos, pero yo escuchaba estos. Recuerdo que me sentaba en el sofá verde reclinable y me ponía los mejores cascos que me he puesto en mi vida, que conectaba al equipo de música que aun tenemos en el comedor, uno de esos fraccionados.
El primer tema se llama “Egmont Overture” de Beethoven, dirigida en esta ocasión por Karajan. El CD que escuchaba yo era de este mismo director.
El segundo estaba en un disco de Vivaldi, y mi preferida era una de las cuatro estaciones, el verano. Más tarde, escuché fabulosas versiones con guitarra eléctrica de este tema.
Etapa 2. Hevia, y el final del sillón verde: Esta fue la última música que escuché sentado en el sillón, porque empecé a usar el equipo de música que me regalaron por mi comunión, y tanto uso le he dado. Tendría entre 10 y 12 años. Ya vivía en Guardamar.
No recuerdo si este CD lo pedí o se lo compraron mis padres, pero lo escuché bastante. Se llama Nirvana (la canción), pero no, no es el Nirvana de Kurt Cobein que todo el mundo conoce, es el Nirvana de Elbosco, un grupo de música religiosa. El CD se llama “Angelis”. Recuerdo a mi prima, mayor que yo, poniendo un disco de Nirvana por esta época, que por entonces yo no conocía, y que conocería muy bien años más tarde. Nota: El hecho de que escuchara esta música religiosa no tiene nada que ver que hubiera comulgado. No sé con qué tiene que ver, es un misterio.
Y ahora un señor que toca la gaita y que definitivamente sí ha dejado mella en mis gustos futuros: Hevia. Mis primeros roces con la música celta (aunque no ha habido muchos más después) y con la música “veloz”. Su primer disco me lo habré escuchado mil veces, y así también el segundo,… ya con el tercero perdí un poco de interés. Voy a poner dos temas. El primero es Busindre Reel, muy conocido, del primer disco. ¡Aun me hace volar! El segundo es Marcha del Dos de Mayo, del segundo disco. No es que sea de mis favoritos, pero es que a partir del minuto 2:29 da un cambio espectacular y lo convierte en una melodía fugaz que no me importaría en absoluto que sonara en los momentos de fiesta para bailarla, XD. Aquí sonaron las primeras guitarras eléctricas.
Etapa 3. Rock, piano, y otras cosas: Hasta aquí, lo de ordenar las etapas cronológicamente funcionaba bien. Pero esta etapa se vuelve muy compleja, debido al cambio hormonal y ganas de probar cosas nuevas que hicieron de mi gusto musical un abanico de infinita posibilidades. La dividiré en tres partes que más o menos ocurren al mismo tiempo. Fue a partir de 1999. En esta etapa yo tendría entre 12 y 17 años.
Etapa 3.1. Rock: Mi primer encuentro con el Rock lo recuerdo como si fuera ayer. Estábamos en clase de música, en el colegio, y el profesor dijo que trajéramos algún CD nuestro para ponerlo en clase. Un amigo, Álvaro (que saldrá más adelante) trajo un CD de Mago de Oz, y puso la canción de Fiesta Pagana. Recuerdo que me preguntó si me gustaba. Yo lo expresé de la forma más abierta que mi acusada vergüenza adolescente me permitió. “Sí, mola mucho”. Aquí la tenemos:
Conocí a una chica que llegó a ser buena amiga mía (África, y de ella también se hablará más adelante), que también escuchó Mago y simplemente se enamoró de ellos. Gracias a su impulso y el permiso de sus padres, asistí a mi primer concierto (Fuimos a ver/escuchar a Mago de Oz, claramente). Y así descubrí que la música aun puede tener todavía más potencia que escuchándola simplemente con unos cascos. La música en directo, esa música, no tenía nada que ver con absolutamente nada que yo haya vivido anteriormente. Los conciertos pasaron a ser una parte importante de mi existencia.
Grupos parecidos a Mago de Oz (es decir, grupos que Mago copió), son: Kansas y Gwendal. De entre estos dos, me quedo con Dust in the Wind de Kansas (de la que Mago tiene su propia versión):
Mago de Oz se enlazó con otros grupos de Rock, como Limp Bizkit, System of a Down, The Offspring, Dover, Reincidentes, Ska-P, Saratoga y Warcry (De los tres últimos he disfrutado sus directos), que siempre he conocido a través de amigos. Una tranquila de Warcry para este momento, Nana:
Y por descontado alguna de Ska-P. No podría falta una muestra de estos locos. Una que todos deberíamos escuchar alguna vez en nuestra vida. Niño soldado:
Pero ninguno de ellos me ha llegado a gustar tanto como Linkin Park. Su disco “Reanimation” es, seguramente, el disco que más veces he escuchado en mi vida. Ese y Hybrid Theory, que conocí poco después, han sido mis dos álbumes favoritos. Pondré una canción del Hybrid Theory, por poner una, pero yo sé que el yo de aquella época las pondría todas. Ahí va, Crawling:
Por cierto que, nunca los vi en concierto, y lo más probable es que nunca los vea.
Etapa 3.2. Amasijo hormonal: Toda esta música vino también de amigos, y casi toda la escuché en la casa de la abuela de uno de ellos. Bueno, todos los que estuvieron allí saben a qué me refiero. Y parte de esa música también me la llevé a mi casa. Me llegó a gustar el rap. Escuchaba un disco recopilatorio de raperos españoles, pero lo que más me impactó fue Eminem, y recuerdo que esta canción, Lose Yourself, nos gustaba bastante a todos:
También había un CD tecno que se llamaba XXX y que contenía un mix del O’fortuna de Carl Orff. Pero lo que más llegué a escuchar era un disco de Chasis. Y bien ¿Quién no ha escuchado alguna vez el famoso tema “Fly on the winds of love” en sus mil y una versión tecno?
Escuchábamos algunos estilos latinos, como Melendi, o los controvertidos Juampa y El Chivi con sus letras brutalmente explícitas, o Mister Rango, que era una especie de rapero chulo. “Bonito”, de Jarabe de Palo, me gustaba bastante.
También escuchaba por aquí la banda sonora de Shrek, All Star será la elegida:
Etapa 3.3. El piano: Mi conocimiento de la música no quería limitarse sólo a escuchar, también a interpretar. Dos cosas fueron las que me impulsaron a querer aprender a tocar el piano:
1º Haberme encontrado con la mejor músico que he conocido nunca, África (la de Mago de Oz). Es pianista intérprete, y hoy por hoy está a punto de terminar la carrera (por entonces no recuerdo en qué curso estaba). Aunque soy principalmente autodidacta, ella me enseñó lo más importante de todo: Donde está el Do en el teclado. Aunque más tarde me enseñaría más cosas.
2º Una canción. Un tema de la banda sonora de la película El piano. Lo escuché y me quitó el sueño. Tanto me gustaba que quise tocarla. Se llama “The heart asks pleasure first”, compuesta por Michel Nyman, y es la siguiente:
No conseguí tocarla completa, pero sí la primera parte. La quise tocar a pesar de que mis nociones de técnica no llegaban ni a principiante. Recuerdo que la chapurreaba una y otra vez sin cansancio en el piano de pared de África, pues aun no tenía el mío propio (aunque para empezar ella me dejó uno eléctrico que podía llevarme a casa).
Poco después, me compré mi primer teclado eléctrico (y el único). Muy simple y casi de juguete, pero hay que ver la marcha que le he dado y la que le sigo dando. Cinco octavas, y al menos las teclas son sensibles al tacto.
También por esta época, y gracias a las recomendaciones de la susodicha maestra, recuperé el gusto por la música clásica (si es que lo perdí alguna vez). Conseguí interpretar este Largo de Chopin:
Por entonces no lo sabía, pero los tres últimos acordes que se escuchan siguen la siguiente cadencia: Segunda inversión de la fundamental con novena (I 3,5), dominante (V7), fundamental (I). Algo muy simple que por entonces no era capaz de apreciar.
Y en absoluto me dejó indiferente la banda sonora de El Bosque, compuesta por James Newton:
Podría seleccionar otras mil maravillas, pero no hay espacio suficiente. Otras cosas que tocaba fueron los archiconocidos Para Elisa y Moonlight de Beethoven y un intento de Sonatina de Mozart. Todo chapurreado de mala manera. La Canción de la Alegría fue la primera que toqué al piano, como el 50% de los pianistas que empiezan. El otro 50% toca Chopsticks.
Por ahí fue cuando conocí los nocturnos de Chopin (interpretados por la propia África). Este ha sido desde siempre de mis favoritos. Nocturno op.20 en Do menor (versión piano y violín):
Hubo muchas bandas sonoras, Braveheart, El Último Mohicano, La Misión, Gladiator, el Señor de los Anillos… las típicas, vamos. Y de todas ellas, muy necesariamente tengo que dejar constancia aquí de la existencia de estas tres obras de arte, la primera de Gladiator y las otras dos de El Señor de los Anillos.
Now we are free, compuesta por Hans Zimmer.
Into de West, de Annie Lennox.
***
Aniron, de Enya (modificada para la película). Si tuviera que elegir una única música como la mejor de todas, seguramente elegiría esta.
***
Etapa 3.4. Banda de Música: Después de tocar un poco el piano, quise meterme a la banda de música de mi pueblo. Mi intención era tocar el saxo para poder hacer duetos con África, pero acabé tocando percusión ya que no tenía dinero para comprarme uno. Fue entonces cuando descubrí que lo de llevar el ritmo no era lo era lo mío, se me daba realmente mal. Aun así, aprendí a tocar un poco la batería, la marimba y los timbales, a parte del bombo y los platillos dichosos. Estas fueron mis primeras actuaciones en público. Recuerdo que en el último concierto en el que participé incluso tenía un solo de timbales. Fue cortito, y estuve a punto de no tocarlo porque me equivocaba siempre, aunque creo que en el concierto lo hice bien.
Dejé de ir a la banda más adelante, en la etapa 4, pero ya dejo este tema zanjado.
Etapa 4. Metal: Durante mi mes veraniego en Irlanda, descubrí una tienda de CD que tenía un 3 por 2, y yo no pude evitar comprar. Así descubrí a Avril Lavigne, Him, Korn, y Altan. Este último era un grupo celta de música Irlandesa. Y es que yo llevo un celta dentro que un día de estos saldrá. Fue interesante ver a los músicos en aquel pub, (el O’Connor’s creo, no estoy seguro) tocando la flauta y un instrumento raro de percusión que no recuerdo el nombre. No tocaban Molly Malone, pero es otro tema de entonces. De este trocito, elijo el potente Thoughtless de Korn, pero versionado por Evanescence:
Durante toda esta etapa (entre 17 y 21 años, más o menos, a partir del 2004), parece que mis gustos se centraron mucho en el metal. A través de mi hermana (que se enganchó por mi culpa a este estilo de música) conocí a Marilyn Manson, My Chemical Romance y Slipknot, que aunque nunca fueran de mis favoritos, Slipknot tiene una canción que sí lo es: Vermilion Pt. 2
Entré en la universidad, y allí conocí a gente metalera de verdad, y me condujeron por la senda del Power Metal, estilo que estaría muy presente por aquellos días. Todo empezó con Rhapsody (me pasaría horas dibujando en el escritorio y escuchando este grupo), y siguió con Sonata Arctica (grupo que vi en directo, en Barcelona, fue colosal. Además allí conocí a Epica), un poco de Kamelot y algo de Dragonflames. De entre todos los temas Power, elijo a Power of the Dragon Flame!!! (El video clip decepciona mucho, pero la música es espectacular):
Apareció por ahí el Thrash Metal, con Trivium y Metallica, cuyo disco S&M con la orquesta sinfónica de San Francisco realmente llegué a amar. Y como a casi todo el mundo, Nothings Else Matters llegó a ser de mis favoritas:
No sería justo dejar de lado al Industrial Metal que conocí: Rammstein, The 69 eyes y DeathStars (que también vi en directo, junto con Sonic Syndicate). Y la muestra que voy a poner no va a ser Du Hast de Rammstein, si no Never Say Die, de The 69 eyes:
También debo nombrar bandas sonoras de animes: Cowboy Bebop, Elfen Lied, Naruto, FuriKuri, Wolfs Rain. Sólo quería poner una representando a todos los animes, pero no consigo decidirme, así que pondré cuatro. Alguna de esas usadas en momentos cruciales, por lo que sólo recordarlas se me ponen los pelos de punta.
Green Bird, en Cowboy Bebop.
Lilium, en Elfen Lied (Esta no es hermosa, es lo siguiente).
Wind, en Naruto (Esta me llega)
Hybrid Rainbow, de The Pillows, en Furi Kuri (Esta es una de esas en las que dices, WOOOOO!)
Fue entonces cuando Álvaro, el que me enseñó Mago de Oz, aprendió a tocar la guitarra y se formó un grupo. Me preguntó si me apuntaba con mi teclado, y yo por supuesto dije que sí, como siempre que se me pregunta si quiero tocar. Tuvimos problemas con el nombre, pero al final se llamó “SevenBlood”. Algo así como “Siete sangres”. Pronto nos definimos como un grupo Death Metal Melódico, o como me gusta llamarlo a mí, Melodeath. No encontramos cantante, pero llegamos a tocar en un conciertillo, junto con otro grupo del pueblo. Me enseñaron “La canción del Pirata” de Tierra Santa, “Downfall” de Children of Bodom, y “Only for the weak” de In Flames. Gracias a mi paso por este grupo mis gustos se endurecieron bastante. La que más nos gustaba era “Only for the weak”, de In Flames:
Estuve en el Viña Rock del 2007, en Benicássim. Fue muy horrible, y no pude disfrutar de los grupos que más me gustaban, que eran Mago de Oz y Warcry (estuve escuchando mucho Warcry para este festival). Me conformé con Stravaganzza, no recuerdo si Skizoo, Saratoga y The Locos. Una de Saratoga, Si Amaneciera, para recordar viejos tiempos:
Pero al año siguiente, tuvo lugar el mejor festival de música al que asistido, y probablemente asistiré en toda mi vida: Lorca Rock 2008. A pesar de que aun no lo he nombrado, al festival acudió uno de mis grupos principales: Apocalyptica. Además también fue otro mis favoritos: Nightwish. Y además también fue otro grupo que no conocía pero a raíz de esto también forma parte de los mejores grupos de todos: Turisas. También Lordi (ganador de eurovisión 2006). Y como estos 4 nos gustaban, y eran todos finlandeses, nos hicimos una camiseta que ponía “Finland, the land of metal”. También vinieron Amon Amarth, Helloween, White Lion, Avalanch, StormZone, M.S.G., Angelus Apatrida y Warcry.
Esto hay que hacerlo por partes, pues estos tres grupos se merecen su espacio.
Apocalyptica: Los cuatro violonchelistas más metaleros del mundo. Simplemente me hacen remover las entrañas. Con todos ustedes, Farewell, otra de las canciones que recomendaría si sólo tuviera que elegir una:
Turisas: Algo así como Folk Viking Metal, un nuevo estilo que conocí a través de este grupo finlandés. Casi por culpa de estos (aunque ellos no estaban), asistí a un corto festival de música metal finlandesa, que tocaron Falcon y Korpiklaani, entre otros que no recuerdo. Y así quise interesarme por otros grupos similares: Finntroll, Eluveitie, Alestorm y los magníficos Ensiferum. Una de Turisas para esta ocasión, por supuesto: la orquestal, coral y épica Dnieper Rapids:
Nightwish: No sabría clasificar bien a este grupo. Es de los pocos cuyo líder es un teclista: Tuomas Holopainen. El tema que voy a proponer, Ghost Love Score, está tan elaborado como cualquier pieza orquestal clásica, y es tan épico como el que más. Su estribillo es de los mejores que he escuchado nunca. Con esta belleza, doy por concluida esta etapa:
Etapa 5. Actualidad: Esta etapa se fusiona temporalmente un poco con la anterior, ya que hay canciones que conocí entonces, pero considero que por una cosa u otra deben ir en esta. Empieza más o menos en el 2008, con 21 años, y termina en el reciente 2 de enero de 2011, es decir, hoy.
Fruto de mi paso por SevenBlood, In Flames ha sido mi grupo metal favorito mucho tiempo. Al menos es de los que más me llenan. Y de todas sus canciones, Abnegation es de las que me llenan más, tanto, que me llena completamente. Su estribillo es tan poderoso para mí, que ha atravesado etapas hasta hoy:
¿Qué ocurre si mezclas fiesta y rock? Que conoces a Andrew WK. ¡She is beautiful!:
¿Y qué ocurre si te molestas en buscar el tema más épico del planeta? Que conoces a Globus, ¡y su Arcana te lleva al centro mismo de la más extraordinaria batalla!:
¿Y qué ocurre si ya estás en medio de esa batalla y eres un friki del World of Warcraft? Pues que quieres más! Play! A Video Game Symphony -World of Warcraft:
Últimamente escucho mucho a Regina Spektor, pianista y cantante de una originalidad sin precedentes. Similares, también es Amanda Palmer, y de lejos The Dresden Dolls. Regina es simplemente mi amor platónico. Por eso cuesta mucho elegir una sola canción, pero aquí dejo “Eet”:
Otros grupos de chulos a extremadamente chulos y que rondan mis listas de favoritos del Spotify, pero no tan chulos como para dejar una muestra, son: Dropkick Murphys, Defstones, Atreyu, Beck (Loser!), Boston, , A perfect Circle, Avantasia, y, puf, paso de nombrarlos todos…
Durante la etapa anterior, también tuve muchas influencias que afectaron seriamente mis gustos sobre el piano, es decir, sobre lo que me gustaba tocar al piano, y que aún siguen muy vigentes. El principal de todos, fue el compositor de la banda sonora de Amelie, Yann Tiersen. Parecidos a él, conocí hace no mucho a Ludovico Einaudi, Michael Giacchino (compositor de la banda sonora de la serie Perdidos), Yiruma (de la canción Rivers Flow In You, de Crepúsculo) y Danny Elfman (compositor favorito de Tim Burton). De todos ellos interpreto alguna cosilla. Yann Tiersen fue mi iniciación al estilo, y así tenemos, Comptine d'un autre été:
Ese tema lo toqué en la boda de mi prima, a petición suya. Me salió perfecto, mucho mejor que en la grabación, pero me puse tan nervioso que juré que jamás volvería a tocar el piano en público… Ja!
Entonces apareció Pau, amigo ya de toda la vida, que actuaba tocando el bajo en el grupo de teatro de la Universidad de Alicante. Juntos teníamos un proyecto del que hablaré muy pronto. Me dijo “Greg! El teclista del grupo ya no puede venir y necesitamos uno!”. Entonces yo me puse a temblar, porque no conseguía verme en tal empresa. Vamos, que me pasaron las partituras, fui a un ensayo, y en un plis plás ya estaba actuando con el grupo. Estaban interpretando un musical llamado “Pséudolo”, adaptación de una obra griega. Había un grupo completo de músicos. Actuamos en Mérida, Tarragona, Sax, Madrid, Alicante, entre otros… Lo mejor era que casi siempre teníamos algún tiempo libre para hacer turismo, y nos pagaban absolutamente todo, el viaje, el hotel, las comidas… En esta entrada del blog puse algunas fotos:
Entonces apareció Martín, otro amigo ya de toda la vida, que tocaba la guitarra. Nos miramos los tres y dijimos: Vamos a formar un grupo! Y así fue como nació Ende, un grupo de tres amigos que estudiaban Arquitectura Técnica. Y por estas influencias, conocí mejor a Extremoduro (también estuve en sus directos) y a Muse.
De Extremoduro elijo la que solíamos tocar, Standby:
Y, aunque no creo que ellos estén de acuerdo, de Muse voy a poner otra que también me quitó el sueño durante bastante tiempo. Una versión del tema “Please, please, please, let me get what i want” de The Smiths:
La primera vez que actuamos en público, fue en un parvulario, y solos Pau y yo. Yo también toqué la guitarra, que por entonces tuve que aprender para poder tocar Standby.
La segunda vez fue en el aniversario de las bodas de plata de mis padres, ya los tres juntos. Una fiesta sorpresa que organicé para ellos, con música propia y una canción de piano y voz compuesta especialmente para la ocasión.
La tercera y última vez fue en una nave industrial de un amigo, que hizo una fiesta para Nochevieja. Por entonces, teníamos un baterista, pero no pudo venir, y como era una fiesta, la música requería de ritmo necesariamente. Así que, como yo tenía ciertas nociones, me adapté y toqué la batería (además de un poco la guitarra y en algunas canciones también el teclado).
Poco después dejamos al baterista y por un tiempo la toqué yo.
Pero al poco tiempo, pasaron tres cosas: 1ª Descubrimos que Ende ya estaba cogido, así que cambiamos el nombre por Resistencia Acústica. 2ª Dejé de tocar la batería porque no me gustaba, y volví al teclado. 3ª Encontramos al actual y definitivo baterista, Alberto. Una foto de grupo:
Y otra con mi teclado (el que he tenido toda la vida) decorado con pegatinas de algunos de mis compositores que me han transmitido más influencias. Compositores que están en las pegatinas pero que no los he nombrado: Johann Sebastian Bach, Philip Glass, Bela Bartok y Kurt Cobain. No he encontrado sitio para ellos, sólo esta pequeña mención. Ni para ellos, ni para bastantes otros que yo sé y que me da pena dejarme por no hacer esto infinito, y otros que seguro he olvidado.
Quisiera poner algún video nuestro, pero no encuentro ninguno aceptable (el tema de las grabaciones no lo llevamos muy bien).
Resumen: Si tuviera que resumir mi vida en música, estos serían los grupos: Hevia, Mago de Oz, Linkin Park, Apocalyptica, In Flames, Yann Tiersen y Regina Spektor. Digamos que de todos ellos me he obsesionado en algún momento.
Para terminar, una versión cortita y fácil de la Marcha Turca de Mozart. En realidad me da un poco de asco esta grabación porque está fatal, pero no tengo medios para hacerla mejor. Cuando pase la crisis, acabe la carrera, encuentre trabajo, me compre un coche y me asiente, ya, si eso, me compro otro teclado con salida USB y un mac. Ahí la dejo…
jueves, 30 de diciembre de 2010
El árbol que cayó y nadie lo escuchó
Meditaba hace pocos días sobre la siguiente paradoja: “Si un árbol cae en medio del bosque, y no nadie lo ha escuchado, ¿Realmente hace ruido?”. Usando razones sencillas, tenía una respuesta sencilla: Sí, a pesar de que ningún ser humano lo escuchó, hizo ruido, las vibraciones acústicas se expandieron por el aire, y produjo cambios a su alrededor. Y no sólo hablando de humano, también de animales. Aun suponiendo que no hubiera ningún animal alrededor (suponiendo que fuera posible), el árbol hizo ruido, y transmitió sus vibraciones a las plantas cercanas. Incluso, si el árbol estuviera apartado en un planeta donde sólo viviera él, cayó, y sus vibraciones sobre la tierra podrían producir un terremoto. Después de todo, una mariposa que bate sus alas en una parte del mundo, puede producir un huracán en la otra parte. Parece ser que todo lo que sucede, sucede, porque deja una huella en su entorno.
Pero ¿Y si el árbol cayera y su sonido no afecta en absoluto a su entorno? De nuevo, usando razones sencillas, tenía otra respuesta sencilla: Ya que es imposible que algo suceda sin dejar ningún rastro, No, el árbol No hizo ningún ruido al caer. Por el simple hecho de que es una contradicción que algo suceda (hizo ruido, vibró) sin dejar alguna huella (para que vibre se requiere de materia que se deforma). Así, todo lo que sucede deja su muesca en el éter del universo, como la piedra en el estanque.
Todo lo que sucede.
Así, todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, son pequeños impulsos que transmiten su energía a lo ancho y largo de todo lo demás. Eso hace pensar, que aquellas malas palabras que le dijimos a un ser querido van a dejar su huella en todo lo que nos rodea, ya que todo está dispuesto como una hilera de piezas de dominó, dispuestas a caer al más leve movimiento. Cada pensamiento es una piedra en el estanque, un big bang en el universo, con todos los rastros y pistas que dejamos detrás.
Deberíamos tener en cuenta, más a menudo, que cada pensamiento negativo tiene su eco en la inmensidad. Pues el árbol cayó, y si hizo algún ruido, todos lo escuchamos, de un modo u otro.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Mi conciencia y yo.
(Habla la conciencia)
-¿Qué estás haciendo abriendo el estuche del teclado? Vamos a ver, lo teníamos guardado en esa esquina medio oculto para que no lo tocaras ¿Y qué haces ahora? ¿Estás enchufándolo? Mira, mira, que lo que tienes que hacer es el plano de implantación que lo tienes a medias, haz el favor de recoger eso y ponerte a hacerlo ahora mismo.
(Hablo yo)
-Mira, no te pongas tan histérica que no es para tanto. Llevo ya casi media hora y necesito un descanso. Toco un ratito, me relajo, y luego sigo, que no hay que ser tan exigente eh, que luego nos ponemos tristes y nos cansamos, así que tranqui...
-¿Tranqui?¿histérica? ¿Qué forma es esa de dirigirte a mi? Dices que vas a estar un ratito, y yo te digo que una mierda vas a estar un ratito. Se te va a hacer de noche y luego dirás que ya es tarde, que está oscuro y no sé que más gilipolleces que pones como excusas para ponerte a jugar. So perro!
-A mi no insultes gilipollas que yo hago lo que me sale de los huevos, subnormal, voy a tocar el piano hasta que me salgan ampollas, así que enterada estás.
-Chaval, te la estás buscando bien, cabrón, ¿Qué sería de ti sin mi? Aun estarías en bachiller ligándote a las putas mañacas que hay allí, y tocándote los huevos cada vez que me relajo un poco, maldito macaco pajero y desagradecido!!
-¿Por ti? JA! Me río en tu puta cara desgraciada, mierda seca, que si pudiera iba yo a aguantarte, una puta mierda para ti, te sacaría las tripas y te las haría comer, hurón patizambo y calvo, jódete!
-Eres un hijo de puta, te voy a partir la cara cabrón, te voy a abandonar y te van a dar pal pelo chaval, que no vas a llegar ni a mono de feria, y vas a tener que comer la mierda que cagas si quieres seguir respirando por esos putos pulmones, gilipollas.
-Eres una ZORRA.
-Y tú una GUARRA.
(Y así están las cosas)
domingo, 19 de diciembre de 2010
Y así el hombre...
El hombre recorría los abismos infinitos del universo, flotando en él como un cometa, experimentando las infinitas sensaciones que cada astro proporcionaba. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó una galaxia confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre recorría los abismos de la galaxia, paseando entre los sistemas y las estrellas. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó un planeta confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre recorría el aire, el mar y la tierra, vislumbrando las formas de vida inclasificables que habitaban en él. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó un suelo confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre, andaba, y subía montañas y bebía de los ríos. Pero el hombre tuvo miedo, y buscó un hogar confortable donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre distribuyó sus muebles, encendió la chimenea, y miró por la ventana. Pero el hombre tuvo miedo, y tapió las puertas, y buscó un lecho donde entró, se acostumbró, y con el tiempo se encerró. Y así el hombre tranquilamente dormía y soñaba con maravillas de otro mundo. Pero el hombre tuvo miedo, y construyó en su mente para protegerla de pesadillas un fortín donde entró, se acostumbró, y con el tiempo, se encerró...
Y así el hombre encerrado en su propia crisálida, espero la muerte...
Y así el hombre encerrado en su propia crisálida, espero la muerte...
viernes, 17 de diciembre de 2010
Decadencia.
Las delicadas sombras del rostro dejaron paso a la negrura, a la mugre, y al sebo repugnante, que tanto se acumulaba sobre la piel que bajo ella, rodeando el ombligo y las caderas, y bajo ellas, dejaron las pistoleras paso a los trabucos. La respiración bien aceitada y suave como un colchón de nubes ya forma parte de los archivos históricos, carcomidos por pequeños seres impertinentes, y ahora ruidosa y asmática cual moribundo en su lecho de muerte. Se olvidó pronto de la fluidez de su lengua, cuyas babas resecas han formado una masa pringosa pastosa que envuelve el músculo charlatán, como si de un abrazo de oso se tratara, inmovilizándola, agarrándola y atrayendola hacia los profundos abismos de la ruina.
La desesperación irrumpió en el hogar de la dulce ilusión, y guió a su capitán por los caminos de la decadencia, lo pobre y la podredumbre, el moho, los ecos vacíos, arenas movedizas y nubes tóxicas que impregnan la ropa y la manchan de tintes y olores permanentes e indestructibles como la propia destrucción de los tejidos vivos.
Desolador redil de los sueños rotos.
La desesperación irrumpió en el hogar de la dulce ilusión, y guió a su capitán por los caminos de la decadencia, lo pobre y la podredumbre, el moho, los ecos vacíos, arenas movedizas y nubes tóxicas que impregnan la ropa y la manchan de tintes y olores permanentes e indestructibles como la propia destrucción de los tejidos vivos.
Desolador redil de los sueños rotos.
jueves, 9 de diciembre de 2010
a_Ñoras y el olivo
El olivo en lo alto de la colina hacía sombra a mi cuerpo, que reposaba acostado sobre hiervas silvestres. El sol lo alumbraba todo y dotaba al aire de una temperatura perfecta. Podría bajar de la colina, dirección al este, y sin dejar de pisar hierva, tierra fértil y arena durante kilómetros, podría llegar al mar y zambullirme en él. Por ahora, me conformaba con mirarlo desde aquí. Verlo, el mar, todo él. Y también una extensa pinada al norte de aquí. No sabría decir cuántos árboles habría, pero sí que una ardilla podría saltar de uno en uno y morir antes de alcanzar el último. Huertos de todo rodeándome, invernaderos de ñoras, y sombras. Mi casa se encontraba a media hora a pie de aquí, si me esforzaba en llegar puntual para la comida del mediodía. Lo recuerdo todo visceral, más auténtico que cualquier otro recuerdo, y absolutamente feliz. Tal vez sea porque es un recuerdo viejo, y yo vivía mi juventud plenamente entre la arena y el sol.
Hacía tiempo que había abandonado mi hogar de niño, y aquel olivo donde descansaba bajo su sombra. Pero volví, andando medio cojo ayudándome de mi bastón por el mismo suelo por donde antes corría sin percibir el cansancio. Pisaba asfalto, y hacia arriba había más cemento que cielo. La luz y las sombran dejaron sitio a la sombra y un aire asfixiante, denso y letal como el humo. Los edificios y neumáticos invadieron la tierra donde había hierva, y donde había raíces ahora hay alcantarillas. Seguía mi lento paseo, casi esperanzado en encontrar tras la siguiente esquina aquel bosque de pinos que se perdía en el horizonte. Poco después de tener ese pensamiento, se elevó ante mi el suelo, creó una pendiente hacia arriba en el camino, que llevaba hasta un olivo, que aun hacía sombra, en medio de un parque de bancos donde sentarse y columpios. El plan urbanístico había salvado de la extinción el olivo donde yo me acostaba a descansar. Qué enorme y triste casualidad. Con esfuerzo, ascendí la antigua colina por un camino adoquinado de gris, llegué hasta el olivo, que estaba rodeado de arena falsa y más adoquines. Lo toqué. Lo percibí viejo y cansado, mucho más viejo y cansado que yo. Miré hacia el mar, pero había desaparecido.
Donde antes estaban todas las cosas que yo apreciaba, ahora había dueños de terrenos que ya no tenían terrenos, pero eran ricos, había un pueblo que ya jamás volvería a pasar hambre ni pestes, había un supermercado, muchos bares y restaurantes, unos alcaldes ya retirados, aun más ricos y corruptos, una inmobiliaria internacional que tenía tanto dinero como el resto de la ciudad, si no más, además del poder y el control, coches, estrés, y hogares provistos de la última tecnología.
No somos tan listos como para tenerlo todo.
Hacía tiempo que había abandonado mi hogar de niño, y aquel olivo donde descansaba bajo su sombra. Pero volví, andando medio cojo ayudándome de mi bastón por el mismo suelo por donde antes corría sin percibir el cansancio. Pisaba asfalto, y hacia arriba había más cemento que cielo. La luz y las sombran dejaron sitio a la sombra y un aire asfixiante, denso y letal como el humo. Los edificios y neumáticos invadieron la tierra donde había hierva, y donde había raíces ahora hay alcantarillas. Seguía mi lento paseo, casi esperanzado en encontrar tras la siguiente esquina aquel bosque de pinos que se perdía en el horizonte. Poco después de tener ese pensamiento, se elevó ante mi el suelo, creó una pendiente hacia arriba en el camino, que llevaba hasta un olivo, que aun hacía sombra, en medio de un parque de bancos donde sentarse y columpios. El plan urbanístico había salvado de la extinción el olivo donde yo me acostaba a descansar. Qué enorme y triste casualidad. Con esfuerzo, ascendí la antigua colina por un camino adoquinado de gris, llegué hasta el olivo, que estaba rodeado de arena falsa y más adoquines. Lo toqué. Lo percibí viejo y cansado, mucho más viejo y cansado que yo. Miré hacia el mar, pero había desaparecido.
Donde antes estaban todas las cosas que yo apreciaba, ahora había dueños de terrenos que ya no tenían terrenos, pero eran ricos, había un pueblo que ya jamás volvería a pasar hambre ni pestes, había un supermercado, muchos bares y restaurantes, unos alcaldes ya retirados, aun más ricos y corruptos, una inmobiliaria internacional que tenía tanto dinero como el resto de la ciudad, si no más, además del poder y el control, coches, estrés, y hogares provistos de la última tecnología.
No somos tan listos como para tenerlo todo.
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